El Gobierno no descarta un alza de precios de la energía por la crisis del mundo árabe

El Ejecutivo, preocupado por el impacto en España del conflicto del mundo árabe en la factura de la luz y en el transporte.

DESCARGUE EL GRÁFICO COMPLETO EN «CONTENIDOS RELACIONADOS»
DESCARGUE EL GRÁFICO COMPLETO EN «CONTENIDOS RELACIONADOS»

MADRID- Las revueltas del mundo árabe amenazan con provocar una escalada alcista de los precios de la energía sin precedentes en el siglo XXI. Los graves incidentes que recorren sus calles ponen en jaque especialmente a países como España, dependientes de la energía exterior. De hecho, fuentes gubernamentales no descartan a este diario subidas generalizadas en nuestro país de la gasolina, las facturas de la luz, del gas, de los medios de transportes públicos...

Sin ir más lejos, el titular de Industria, Miguel Sebastián, advirtió ayer de que el desabastecimiento de productos petrolíferos no es, precisamente, el riesgo que corre España como consecuencia de la situación política en Libia, sino el impacto del alza de los precios de difícil cuantificación. En este contexto, la única alternativa de nuestro país es reducir el consumo. «No podemos hacer otra cosa que ahorrar energía», alertó Sebastián. Libia suministra al mercado español un 13% del petróleo y menos del 2% del gas natural, por lo que es «perfectamente sustituible» por otras fuentes.

En estos momentos, el barril de brent se cotiza ya por encima de los 111 dólares el barril, precio desconocido desde agosto de 2008, y todos los analistas esperan que continúe su evolución al alza. Como botón de muestra de los efectos de los crecimientos de su precio, una subida del 10% del barril de crudo tiene un impacto de 6.000 millones de euros en la economía española.

En este escenario nada halagüeño, el Gabinete de Zapatero ha decidido no quedarse de brazos cruzados y anticiparse al cierre del grifo energético de estos países, inmersos en complicados procesos de democratización, con la adopción de medidas de ahorro. Así lo decidió anteayer el gabinete de crisis del Gobierno, que activó José Luis Rodríguez Zapatero este martes ante los «graves incidentes de Libia».

El Departamento de Industria analiza estos días el desarrollo del plan de ahorro energético del período 2008-2011, con el fin de reforzar las medidas del mismo. El Consejo de Ministros aprobará su nuevo diseño este viernes.

Este plan cuenta con 31 medidas, con un coste estimado de 245 millones de euros, y engloba cuatro ámbitos de actuación distintos (medidas transversales, de movilidad y ahorro energético en edificios y eléctrico). Su objetivo principal consiste en reducir el consumo de energía en 44 millones de barriles de petróleo, unos 6 millones de toneladas equivalentes de petróleo o lo que es lo mismo, el 10% de las importaciones anuales de crudo a España.

Entre las medidas de este plan de ahorro energético destaca la limitación de la temperatura en el interior de los edificios climatizados de uso no residencial y otros espacios públicos, excluyendo los hospitales y otros centros que requieran condiciones ambientales especiales.
De esta forma, la temperatura en estos edificios y espacios públicos no podrá bajar de 26 grados en verano, ni ser superior a los 21 grados en invierno. Además, la aplicación de este programa supone una reducción del flujo luminoso en un 50% en las autovías y autopistas del Estado español, medida con la cual el consumo de electricidad disminuirá el 22% durante su desarrollo.