Gracias a Mas por Eduardo Escartín

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Para que nadie piense que Mas es objeto de una injusta campaña por mi parte -dada mi oposición a todo separatismo-, voy a reconocer algunos benéficos resultados.
El órdago independentista del president de la Generalitat ha tenido unas saludables repercusiones. La primera es la natural reacción de los españoles-catalanes que no están dispuestos a comulgar con las ruedas de molino del separatismo. La manifestación del 12 de octubre, sin subvenciones ni flete de autocares, surgida de la espontánea indignación contra la osadía antiespañola, es una muestra. Pensemos que la manifestación no sólo ocupó toda la plaza Cataluña sino que subió por el paseo de Gracia hasta la Gran Vía. Desde luego hacía falta este promotor de la independencia para provocar la mayor manifestación pro España que se ha visto en Barcelona desde 1975.
Otra consecuencia positiva es que el PSC ha dejado de nadar entre dos aguas y se ha visto enfrentado a la cruda realidad, o con España o con la antiespaña (tertium non datur). A pesar de los algodones federalistas, Carmen Chacón ha dicho que con el separatismo ni agua. ¡Bendita catarsis! La retirada de la bien aposentada durante 30 años ala catalanista libera al PSC de una rémora que no aporta votos sino confusión. Verdaderamente la irresponsabilidad de Mas está produciendo una clarificación del panorama político catalán que no tiene precio. ¡Gracias Mas, enhorabuena!