La Academia quiere como candidato a Imanol Arias

El actor medita aceptar el ofrecimiento de un sector de la institución que quiere como presidente a un personaje mediático y con discurso para las próximas elecciones presidenciales que deben celebrarse antes del 27 de abril

El actor, en la imagen con Marina Comas, protagonizó varios momentos de la gala

Hubo un guiño de Álex de la Iglesia para su sucesor durante el último discurso del presidente en la noche de los Goya: «Me gustaría contarle algo al próximo presidente de la Academia, que ya me cae bien, sea quien sea: estos han sido los dos años más felices de mi vida». Había alguien en la sala que se dio por aludido con estas palabras: Imanol Arias. Según ha podido saber este diario, el protagonista de «Cuéntame» medita estos días aceptar el ofrecimiento para encabezar la lista que suceda al actual triunvirato. «Se le ha tanteado un montón de veces y siempre había dicho que no por razones familiares. A día de hoy aún no ha dado el sí, pero lo está barajando de forma más seria que nunca», apunta una persona muy próxima al núcleo duro de la Academia.

Mediático y con discurso

Un miembro de la cúpula de la institución confirma que se ha solicitado a Arias que encabece una de las candidaturas, pues encaja con el perfil que se desea como sustituto de De la Iglesia. Después de un mandato tan potente, los académicos no desean una figura decorativa, como ocurrió en etapas anteriores, sino una persona de peso, popular, con capacidad discursiva y que genere consenso entre unos socios perplejos por que las luchas intestinas generen tanto interés en los medios de comunicación. Lo que no parece estar muy lejos del perfil de Arias. En un momento en el que el divorcio entre el cine español y el público es bastante evidente, la Academia puede confiar en un hombre de cine que, salvando las interpretaciones de «El Lute», sin embargo, ha consechado sus mayores éxitos en la ficción televisiva («Anillos de oro», «Brigada central», «Cuéntame»), un medio mucho más seguido y apreciado por la audiencia nacional. El propio interesado quiso reivindicar su historia como académico durante la velada del 25 aniversario de los premios dando algún detalle: «De los 12 fundadores de la Academia, sólo quedamos vivos cuatro», según señaló en la alfombra roja. También dio que hablar el gesto de la victoria que hizo a los concentrados de «Anonymous» a las puertas del Teatro Real, que protestaban contra la Ley «antipiratería».

Con pocos pelos en la lengua, en una entrevista reciente Imanol Arias ha exigido mayor grado de autocrítica a sus compañeros: «España fue uno de los países europeos que más tarde entró en la política de las subvenciones y durante un tiempo tuvo validez el carácter reivindicativo de las películas y sus creadores», precisó. «Pero esa obsesión por manifestar perpetuamente una crisis, por hablar del cine norteamericano –continúa– , está trasnochada y además implica muy poca autocrítica». Hace unos meses revindicó a LA RAZÓN su carácter comprometido, pero independiente: «Nunca he sido un hombre de la "zeja"y hay medios que me siguen colgando la etiqueta. He sido un hombre amenazado por ETA y hay quien dice que soy un titiritero que nunca se ha manifestado contra la banda».

En la Academia de Cine no se descarta que surja una lista alternativa, encabezada por personas más cercanas a la junta directiva saliente, aunque, de aceptar Arias, deberán competir con la popularidad del actor. Éste fue el principal elemento que se valoró a la hora de proponerle a Álex de la Iglesia la candidatura: se buscaban personalidades fuertes y reconocidas de la industria.

Elección en trío

Así surgió el tándem entre el realizador vasco e Iciar Bollaín, que disuadió a otras facciones a presentar a los suyos. Hace unas semanas, sin embargo, se rompió or diferencias considerables. Primero Álex de la Iglesia anunció su deseo de dimitir tras los Goya, por estar en contra de la ley «antipiratería» sin consultarlo con la institución. Más tarde, Bollaín le acusó, en un comunicado el día después de una comparecencia conjunta, de abrir una «crisis dañina» para el cine español, aunque anteayer quiso dejar claro antes que no había «nada personal» en las divergencias

En los 25 años de Academia, sólo en una ocasión se ha presentado más de una candidatura. Fue a finales de 2006, cuando la ahora ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde , se impuso a Gil Parrondo por 125 votos a 98.

Vacante la dirección general
En esto habrá influido seguramente que se trata de un puesto, a pesar de la relevancia mediática que tiene, no remunerado, como recordó De la Iglesia ayer. Además, deben presentarse en tándem junto a un vicepresidente primero y un segundo. La dimisión del cabeza de lista implica la necesidad de convocar elecciones, pues la asamblea general elige al triunvirato de forma conjunta. De ahí que, aunque Bollaín hubiera aceptado el ofrecimiento de la ministra para hacerse cargo de la Academia durante los Goya, también ella tendría que haber convocados los comicios para esa fecha.

No es el único puesto directivo que debe cubrir la Academia. Está vacante la posición técnica y remunerada con mayor poder decisorio en la institución: el de director general, que se quedó huérfana desde la marcha de Carlos Cuadros al Ministerio de Cultura como director general del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA). Ante la inminencia de los Goya se optó por que lo ocupara de forma interina Eduardo Campoy, que había ostentado el puesto de presidente, también de forma transitoria, en los meses que transcurrieron entre la marcha desde González- Sinde hasta la elección de De la Iglesia.