Reino Unido no encarcelará a algunos presos para ahorrar

Los «tories» acogen divididos el plan de Kenneth Clarke

La cárcel de Belmarsh, al sureste de Londres
La cárcel de Belmarsh, al sureste de Londres

La puesta de largo de Kenneth Clarke, el nuevo ministro de Justicia del Gobierno de coalición, no pasó ayer precisamente desapercibida. La sociedad, la oposición e incluso sus propias filas quedaron desconcertadas cuando el «tory» anunció que, a partir de ahora, la cárcel no será la primera opción para los delincuentes con penas inferiores a doce meses, sino los servicios comunitarios. El veterano político echó mano de las estadísticas sobre índices de reincidencia y recalcó que en demasiados casos la prisión no ayuda a la rehabilitación, sino todo lo contrario.Estado en la oposición, los conservadores elaboraron planes para construir 5.000 nuevas plazas en los centros penitenciarios y se comprometieron a cumplir la promesa de los laboristas de llegar hasta las 96.000 en 2014. Sin embargo, ya en el poder se han encontrado con un déficit histórico y han metido un tijeretazo a todos los departamentos. El de Clarke, que contaba con un presupuesto anual de 27.900 millones de euros, tendrá que hacer recortes del 33% en los próximos cuatro años. El incremento del número de celdas ahora es impensable.El ministro criticó duramente a los laboristas por haber permitido que la población carcelaria de Inglaterra y Gales haya alcanzado límites insospechados (se ha duplicando con respecto a la que dejó en los noventa John Major) y aseguró que no servía de nada amontonar criminales y no hacer nada para evitar su reincidencia.El plan ha causado gran revuelo en el número 10. Y es que, aunque David Cameron apoyó a su ministro plenamente en el Parlamento, a nadie se le escapa que los conservadores siempre han seguido una línea de actuación bastante rígida con respecto al crimen y muchos diputados no comparten la postura de su correligionario.El momento elegido para anunciarla tampoco gustó, ya que, tan sólo undía antes, la asociación que representa a la Policía alertó de que los recortes en el presupuesto derivarían en una reducción de agentes y por consiguiente en un posible incremento de delincuencia. El malestar quedó patente cuando Michael Howard –ministro entre 1993 y 1997 y famoso por su lema «las cárceles funcionan»– dijo que no estaba muy «convencido» de la revolución planteada por Clarke. «Para proteger a la sociedad de los criminales persistentes se debe hacer uso de las cárceles», matizó.Clarke matizó que las condenas de menos de un año son ineficaces, ya que es «virtualmente imposible hacer algo productivo con los delincuentes». «Muchos se quedan sin trabajo, sin hogar y hasta si su familia mientras están dentro», recalcó.