Música

Coldplay viva la vida loca

Cuándo: domingo, 20 de mayo. 20:00 horas Dónde: Estadio Vicente Calderón, Madrid.l Cuánto: desde 56 euros. 

Coldplay son una especie en extinción. Y no precisamente porque su llama se vaya agotando. Todo lo contrario. Han vendido más de 50 millones de discos y las 50.000 entradas para su único concierto en Madrid este domingo desaparecieron en unos minutos. Llegar tan arriba en el momento en el que la industria musical empieza a hundirse les convierte en el último eslabón de la cadena. «Es una de las pocas bandas de su generación capaz de trascender varios formatos, desde el rock a la música alternativa. Y encontrar eso hoy en día es casi tan difícil como encontrar oro», comentó hace poco el poderoso Tom Poleman, presidente del gigante de radio Clear.

La del Vicente Calderón será la segunda actuación de los británicos en la capital española durante los últimos meses, después de pasar por Las Ventas en octubre. En aquella ocasión, las entradas también se agotaron en menos de una hora, y la banda dio la talla desde los primeros acordes de su quinto álbum de estudio, «Mylo Xyloto», un título del que Chris Martin se ha arrepentido en varias ocasiones: «La gente no lo pronuncia bien», se queja.

Las fotos deseadas
Para el cantante, los quebraderos de cabeza siempre han llegado por motivos extralaborales, principalmente por los intentos de la Prensa sensacionalista por sacar trapos sucios de él y su mujer, la actriz Gwyneth Patrow, que han sido en balde. La pareja vive con sus dos hijos –Apple, de 7 años, y Moisés, de 5– en Hampstead, un lujoso barrio al noreste de Londres, aunque mantienen el espíritu comprometido con las causas sociales. Su perfección es tanta que, durante años, el grupo mantuvo en secreto que era el motor económico de Kids Company, una de las ONG londinenses que trabaja con los jóvenes de las zonas más desfavorecidas. A finales del año pasado organizaron un concierto benéfico para recaudar fondos y consiguieron persuadir a Tinie Tempah, Emeli Sandé y Steve Coogan para que se subieran al escenario.
Martin dice que no parará hasta que el mundo sea un poco mejor. Sin embargo, a pesar de su faceta filantrópica, el líder de Coldplay no puede evitar que sea su lado más glamuroso el que capte los titulares. Los fotógrafos disfrutan cuando pillan a su esposa tomando un café con Madonna y las revistas aumentan su tirada si pueden ofrecer imágenes de la pareja cenando con Jay-Z y Beyoncé. Cuando estos temas salen a la palestra en cualquier entrevista, el cantante calla educadamente, pero su vida personal sigue siendo un imán.

Las malas lenguas dicen que los compañeros de Martin en la banda –el guitarrista Jonny Buckland, el bajista Guy Berryman y el batería Will Champion– llegaron a sentirse tan eclipsados con su protagonismo que se pensó que «Mylo Xyloto» sería el último trabajo antes de que el cantante empezara una carrera en solitario. La experiencia ya ha dejado claro que, en este negocio, las tensiones pueden echar al traste el futuro de una banda, sin importar el talento de sus componentes. Hoy, dicen, el grupo es un matrimonio bien avenido. La industria británica es la primera interesada, porque fueron ellos, junto con Adele, los que han logrado que el barco no haya ido a la deriva. Sus trabajos, junto con otros lanzamientos como los de Jessie J., Ed Sheeran, Amy Winehouse y Olly Murs, representaron el 52,7% de las ventas en el Reino Unido. Coldplay llegó a despachar cerca de un millón de copias y la nueva diva del soul rozó los cuatro. Las cifras supusieron el mayor porcentaje de ventas de álbumes británicos en 15 años. En 2009 recibieron el premio de mejor canción por «Viva la vida», justo catorce años después de que los Rolling Stones se llevaran el mismo galardón por «Voodo lounge». No es de extrañar que su nombre suene para la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de este verano. El objetivo está cumplido, los de Londres han vuelto a poner el rock de las islas en lo más alto.

 

Los séptimos
Los de Londres son incapaces de recibir halagos y a la hora de recoger premios se decantan por el sarcástico humor inglés. El pasado febrero se llevaron el Brit al mejor grupo –compartían nominación con Kasabian, Chase & Status, Artic Monkeys y Elbow– y Martin dijo que no tenía mucho mérito. «La mayoría se han dividido. Blur no está, Pulp tampoco y Take That se encuentran de vacaciones así que el jurado no tenía mucho donde elegir», dijo. Se les llegó a comparar con U2 (en la imagen), un sacrilegio para Martin, ya que para él los irlandeses «son los mejores y Coldplay sólo es la séptima mejor banda del mundo».