OTAN existe por Manuel Coma

La Razón
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Si celebra una cumbre por todo lo alto en Chicago será que existe, aunque a muchos jóvenes ya no les suene. Fue una de las estructuras fundamentales del orden internacional durante los cuarenta años de la Guerra Fría, nacida con ella ya en plena marcha, en 1949, y en muchos aspectos ha sido la alianza perfecta, porque eso fue lo que propiamente entonces surgió, la Alianza Atlántica, un pedazo de papel, puesto que la OTAN es su posterior estructura organizativa, un secretariado con una estructura civil y embajadas de todos sus miembros que allí, en sus instalaciones de Bruselas, tienen sus sedes, más una especie de estado mayor militar, igualmente multinacional, en el sur de Bélgica.

Una buena parte de su perfección reside en ese excepcional, casi único, aparato burocrático-militar fijo, que es también una de las razones de su supervivencia. Las organizaciones se resisten a morir.

Lógicamente, se ha adaptado mal a la desaparición del enemigo, la Unión Soviética, su razón de ser, por más que sea una joya histórica que reúne todos los méritos para ser preservada. Es el más avanzado mecanismo para la colaboración militar multinacional que haya existido nunca, que puede seguir desempeñando utilísimas misiones en defensa de la paz y la estabilidad en el mundo, y es, o debería ser, la expresión militar del mundo occidental y del deseable mantenimiento de los históricos vínculos comunitarios entre las dos orillas del Atlántico, pero el progresivo y cada vez más suicida desarme europeo restringe poco a poco la contribución de nuestro continente, en un momento en que los americanos necesitan apoyos en otras partes y sus élites se sienten emocional o culturalmente desvinculadas de las viejas raíces coloniales. Si los aliados remolonean y el líder no tira, todo el tinglado flaquea.

La importancia de esta ocasión en Chicago no consiste en emprender algo grande, sino en dejar de hacerlo. Es la cumbre de la retirada de Afganistán, la última gran empresa colectiva, para evitar que no sea una desbandada y que se mantenga a posteriori una cierta continuidad en forma de apoyo a un gobierno local de cuyo destino sólo Dios sabe.

El presidente Barack Obama ha inventado la guerra a plazo fijo, situado al final de 2014. El francés François Hollande ya le ha tomado un año de delantera. Otro asunto importante y necesario, en el que algo se hará, es el de la defensa contra misiles.