El negro marca la temporada

Diez años después, Will Smith y Tommy Lee Jones han desempolvado sus esmóquines y sacado lustre a sus gafas negras para convertirse de nuevo en los agentes J y K. No extraña una tercera parte en tiempos de secuelas, «remakes» y otras fórmulas con las que los productores se sienten más seguros dentro de la volatilidad taquillera que impera en las salas de todo el mundo. Sin embargo, «Men in Black III» no responde a una maniobra tan burda de marketing. No sólo, al menos. Barry Sonnenfeld, director de toda la saga, recupera las dosis de acción que le faltaba a la segunda.

«Mucho cráneo»
Porque, en contra de lo que pueda parecer, no sólo de «gags» viven los hombres de negro: «La comedia es una de las claves del éxito de esta película. También "Iron Man I"era mejor gracias al humor de Robert Downey Jr., pero, en ocasiones, la comedia es una enemigo de la acción y la aventura. Si la película es muy divertida y los actores no sienten la amenaza, el público tampoco. Creo que es una de las razones por las que "MIB 2"no es mi favorita: estábamos demasiado preocupados por el humor, y no lo suficiente por el villano», explica el realizador.
Otra de las novedades de esta tercera parte es la incorporación como actor principal de Josh Brolin, al que le tocó la papeleta de encarnar al personaje de Tommy Lee Jones de joven, un calculado respuesto para el actor de 66 años, un poco mayor ya para estos trotes. «De toda la película, era mi mayor temor. Con esta, son tres las que he hecho con Tommy, después de "No es país para viejos"y "En el valle del Elah", y no quería insultarle. Pero el director me animó diciéndome que existen ciertas similitudes físicas: los dos tenemos mucho cráneo», bromeó Brolin. Pero el temor al rechazo de los más fans de la saga también era compartido por su director: «El público no nos iba a perdonar no poner a Tommy durante todo el metraje. En todo caso, creo que ha salido tan bien que el espectador se olvida de quién es el actor».

No acaban aquí los nuevos reclamos de «MIB 3»: la mayoría de la acción transcurre durante un amplio «flashback» situado en 1969, con el primer viaje a la Luna como telón de fondo. En este caso, el agente interpretado por Will Smith hace un viaje en el tiempo para enmendar un cambio en el pasado que el malvado Boris perpetra tras salir de prisión, y que implica directamente a su colega, el agente K. De paso, salvarán el planeta de una amenaza alienígnena. Pero, ¿será suficiente tanta novedad para contrarrestar 10 años sin hombres de negro?: «No fue algo que nos preocupara porque, incluso los más pequeños, han podido ver la primera y segunda parte en televisión, DVD, etc... En cuanto a los actores, como Smith, Tommy Lee Jones y yo nos queremos mucho, fue como si no nos hubiéramos visto un fin de semana después, no diez años», explica Sonnenfeld.

Hijos de los Coen
Poco o nada tiene que ver esta cinta con los Coen, pero sus nombres salieron a relucir durante la conversación tanto con el realizador, que empezó su carrera en el cine como director de fotografía de «Sangre fácil», como con Brolin, que se convirtió en un actor famoso a nivel mundial gracias a «No es país para viejos». «Acepté el papel de los Coen sin leer el guión. Haría cualquier cosa con ellos: son los directores perfectos. Cuando me preguntaron qué escena me había gustado más les dije que la del bar, porque se trataba de un western. Pero claro, no existía tal escena», contó el actor, quien, como buen invitado, supo recordar los valores patrios, eso sí, de un gran amigo suyo: «Bardem no es una anomalía en Hollywood; simplemente es un actor magnífico».

De «Príncipe de Bel Air» a Rey de Hollywood
Ya lo vaticinó él en el rap que cantaba en la cabecera de la serie que lo catapultó a la fama: «Estaba en Bel Air / y la cosa cambiaba / Mi trono me esperaba / el príncipe llegaba». Y tanto que llegó. De ser un rapero conocido sólo en ciertos circuitos musicales (a la dcha. una imagen de aquellos años), se convirtió en toda una luminaria de Hollywood que, como tal, no tardaría en lanzar discos, crear empresas y, en definitiva, disfrutar de un estatus que muy pocos actores alcanzan, sobre todo, en un mundo hasta hace poco controlado por blancos: «Creo que está por encima de la raza. Su presión es la de triunfar como persona, como estrella de cine, como padre, como esposo, como empresario... Es una gran estrella al margen de su raza», dijo el director. Por si fuera poco, su familia es una de las más envidiadas de Hollywood. La razón: su esposa Jada Pinkett Smith y tres hijos que hacen sus pinitos como actores (arriba, con su esposa).

 

El detalle
SALADOS ALIENÍGENAS

Incluso tardas varias escenas en darte cuenta de que son alienígenas, pero la saga pone especial interés en la originalidad de sus diseños. Son animales con deformidades y todos extraterrestres. Buen ejemplo es el perro Frank (abajo), que pasa el día en una tienda espiando para el agente K. Arriba, Smith en la primera parte de la saga.