El islam conservador clave para el diálogo

Massimo Introvigne, experto sociólogo de temas religiosos y responsable contra la cristianofobia en la Organización para la Seguridad y Cooperación Europeas (OSCE) expresó recientemente en un artículo en «La Bussola Quotidiana» su preocupación cuando vio que Barack Obama se mostraba confiado en que «los musulmanes moderados» guiasen la nueva situación en Egipto

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«Los musulmanes moderados no existen», afirma Introvigne. «He recorrido a lo largo y a lo ancho los países de mayoría islámica, de Marruecos a Malasia, y no he encontrado ni uno». Sí ha encontrado, sin embargo, personas en Occidente que se declaran «musulmanes moderados», pero que ni rezan, ni ayunan (algo obligatorio en el Islam, mientras que, por ejemplo, ir a la mezquita no lo es), ni creen en Dios ni en el Corán.

«No alcanzan el mínimo para ser definidos como musulmanes», y sin embargo son periodistas o políticos o intelectuales que a menudo son presentados como interlocutores con el islam, cuando muchos de ellos son marxistas o, en Francia e Italia, pertenecen a la masonería. Introvigne y muchos sociólogos hablan habitualmente de seis categorías. Entre ellos, los que ya no son musulmanes y los que llaman «ultraprogresistas» (que viven todos en Occidente) son irrelevantes para dialogar con el islam real.

Los «progresistas» (que no llegan a ser el diez por ciento del electorado ni en los países musulmanes más avanzados) tampoco son representativos. Los conservadores sí lo son: quizá un 90 por ciento de los 1.500 millones de musulmanes. Estos conservadores «se quedan perplejos con las declaraciones occidentales sobre derechos humanos, porque temen que pongan en peligro los de Dios, y no quieren ni oír hablar de un análisis histórico-crítico del Corán», pero están dispuestos a debatir con Occidente acerca de la libertad religiosa o los derechos de la mujer, lo que les diferencia de los fundamentalistas. Con ellos el Vaticano consigue importantes alianzas culturales, y a veces también políticas, haciendo más fructífero el diálogo.

Luego están los fundamentalistas, que no siempre son violentos, pero con los que el diálogo sobre libertades y derechos no da fruto: son unos 100 millones en todo el mundo, incluyendo los Hermanos Musulmanes, buena parte del chiísmo, los radicales de Pakistán, etc... Por último, los más famosos: los ultrafundamentalistas, como Al Qaida o los talibán, fanáticos violentos y terroristas, pero que apenas son unos cien mil en todo el mundo.