España dobla la tasa de «piratería» musical de Europa

El avance de las descargas legales es importante, hasta el 29 por ciento del mercado, pero, según las discográficas, su desarrollo no es mayor a causa de la falta de legislación en algunos países

La industria discográfica internacional pide que España endurezca la Ley Sinde
La industria discográfica internacional pide que España endurezca la Ley Sinde

La Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI) presentó balance otro enero más. Nadie esperaba un repunte de sus cifras, pues la la caída en picado viene de lejos, concretamente desde hace diez años, y, por tanto, en 2010 el volumen de negocio cayó un 21 por ciento respecto al anterior. Lo que también empieza a ser previsible es que la federación, que ofrece cifras de todo el mundo, dedique un capítulo especial a la situación en España como si se tratara de una dictadura asiática. El descenso de venta es más acusado que la media mundial: un 22 por ciento. Si tenemos en cuenta desde 2005, cerca de un 45 por ciento, cuando en la media de los países más fuertes de la UE la tasa fue del 23, es decir, doblamos el índice de «piratería» del Viejo Continente. La venta semanal de música, contando los discos físicos y digitales, ha caído hasta las seis mil copias, cuando en 2004, que la crisis ya era bastante acusada, se facturaban 26.000 copias semanales.


Proyección internacional
¿La explicación? la patronal mundial de las discográficas lo tiene claro: el 21 por ciento de los españoles practican intercambios musicales a través del p2p, según datos de Nielsen. La debilidad de las discográficas en España ha afectado al surgimiento de artistas españoles con proyección internacional, según explican. Hasta 2000, Alejandro Sanz, Julio Iglesias, Miguel Bosé, Mónica Naranjo, Estopa, Jarabe de Palo, La Oreja de Van Gogh... todos lograron vender un millón de copias en el extranjero. Desde entonces, sólo en 2007 lo logró Álex Ubago, pero ningún otro español ha alcanzado esa cifra. Incluso en los dos últimos años, ninguno ha conseguido colarse entre los 50 álbumes más vendidos en Europa, frente a los diez que se incluyeron en 2003, lo que demuestra que se agrava la situación para los artistas nacionales de proyección comercial. Para que no todo sea negativo, hablemos del mercado digital, que existe, concretamente representa el 29 por ciento del total: más de cuatrocientas plataformas ponen a disposición del navegante música legal, es decir, que retribuyen los derechos de autor. 


El caso Spotify
Desde 2004 el mercado digital ha crecido un mil por cien y supone en la actualidad 4.600 millones de dólares en todo el mundo, lo que supone una descarga de 13 millones de títulos. Spotify, la principal plataforma de música legal en «streaming», llega ya a los 750.000 abonados de pago, es decir, el 7,5 por ciento de sus usuarios son premium, o, lo que es lo mismo, está muy cerca de su umbral de rentabilidad, que se lograría con el 10 por ciento de sus usuarios. La responsable ejecutiva de Ifpi, Frances Moore, destacó también en rueda de prensa desde Londres la «respuesta masiva» que ha cosechado el sistema de descargas iTunes en Estados Unidos. La explosión del consumo musical a través del vídeo es también espectacular. Aunque, en este caso, la plataforma es casi única, se trata de Youtube, que acapara el 43 por ciento de los vídeos que se ven en el mercado europeo y el 39 de norteamericano. Le siguen, bastante de lejos, otras plataformas como MTV o VEVO.

La tendencia del mercado legal digital es bastante clara: las canciones se venden mayoritariamente de una en una y no en álbumes completos. A nivel mundial, la canción más descargada fue «Tik Tok», de Ke$a (12,8 millones de veces), seguida de «Bad Romance, de Lady Gaga, (9,8 millones), y «Love the way you lie» , de Eminem (9,3 millones).

Pero no todo son algoritmos amables, todo esto sólo supone el 5 por ciento de las descargas de música en el planeta, el resto se hace en sitios que no tienen autorización de sus creadores. La causa, según Ifpi, parece obvia: «Para qué voy a pagar, aunque sea muy poco, si lo tengo gratis». Los efectos que ha recopilado este informe son bastante demoledores: un 17 por ciento menos de artistas registrados en Estados Unidos en la última década. Y si la cosa sigue así, estiman que las industrias del ocio y la cultura perderá 1,2 millones de puestos de trabajo de aquí a 2015. 


El cine
El informe también detalla la situación de algunos de estos otros sectores del entretenimiento afectados por la «piratería». Ponen especialmente énfasis en la situación que atraviesa el cine, pues, aunque la tasa de mercado ilícito es bastante menor que la música, sus costes de producción son mucho más altos y, si nada cambia, «corren el riesgo de desaparecer», según apuntan los responsables de las discográficas.


El libro, en caída libre
La tasa de mercado ilegal de películas y series de televisión alcanza el 14 por ciento a nivel planetario, lo que pone muy complicado que el negocio del DVD pueda seguir existiendo de hecho, las ventas de este segmento cayeron un14 por ciento el año pasado.

No es mucho mejor la situación del sector editorial, que hasta ahora había sorteado el fantasma de las copias digitales ilícitas, pero que se ha disparado gracias a los dispositivos de lectura electrónicos. Ifpi ha tomado datos de la compañía Attributor, que asegura que en 2010 se doblaron las búsquedas de libros en el buscador Google en plataformas que no pagan derechos de autor. 


Menos artistas nuevos
El hundimiento de la venta de discos ha repercutido directamente en la inversión que las compañías destinan a nuevos talentos. Eso se debe a que la industria musical dedica, según sus datos, hasta el 16 por ciento anual de sus beneficios (dato de 2010) al apadrinamiento de nuevos talentos, una proporción que es mayor que la de cualquier industria, incluso la farmacéutica. En 2009, sumando inversiones de marketing, la industria habría destinado 5.000 millones de dólares a lanzar la carrera de nuevos músicos, la mayor parte del dinero procedente de la venta de canciones. Los ingresos por álbumes en España han pasado de 26.000 semanales en 2004 a 7.000 sólo cinco años después. En 2010, la cifra apenas superó los 6.000 y la previsión no augura un cambio de tendencia. Asimismo, los artistas españoles han perdido cuota de mercado hasta el 40 por ciento del total el pasado año, la mitad que seis años antes. De esta forma, han sido más perjudicados los músicos españoles debutantes, cuya presencia en las listas de éxitos de todo el mundo se ha reducido un 77 por ciento. Con estos datos, la tendencia real demuestra que es una falsa verdad que la «piratería» sólo afecte a los artistas consagrados de éxito comercial.



El detalle
Derecho legítimo como el que más
Alejandro Sanz siempre ha defendido los derechos de propiedad intelectual. Lo lleva tan a gala como su lucha por los derechos del menor. Acaba de regresar de Zimbabue, con la ONG Médicos Sin Fronteras, de una campaña para ayudar a niños con Sida. Ayer, en su Twitter, Sanz defendía el derecho de los hijos de los creadores, que también comen: «Si después de todo son capaces de poner en duda que una idea tiene que ser protegida, vénganse conmigo a África».