OPINIÓN: Pactos

La Razón
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Si viviera el padrecito Stalin los de IU de Extremadura estarían ya viajando hacia Siberia para un examen de conciencia revolucionaria sobre el gravísimo pecado de haber dado lugar la vanguardia del proletariado a que gobiernen los partidos burgueses e imperialistas cuando, por lógica, deberían haber apoyado la formación de gobiernos de progreso, a ser posible, de izquierdas. Pero han apoyado al PP pese a tener dicho hasta la saciedad que el PP representa sus antípodas o, al menos, así fue hasta que Anguita empezó a poetizar sobre las dos orillas y descubrió que quería una playa para él solo y nadie más, pero se cuidó muy mucho de decirlo en público fiado a que en sus filas, ya lo dijo Gil Robles, el jefe siempre tiene la razón. Así que tenemos una alianza contra natura del PP con los socialistas en el País Vasco, otra contra natura en Extremadura de IU con el PP, lo que nos da un denominador común: aquí lo que funciona contra natura es el PP, que siempre acaba ganando en estos tiempos que corren aunque sea con actos contra natura, con lo feo que está eso. Prefiere uno, en su modestia, las soviéticas mayorías absolutas a la murciana que permiten al PSOE y a IU nadar y guardar la ropa porque siempre podrán decir que ellos no apoyaron la investidura de Valcárcel; o sea, que le han cogido el gusto a la oposición y han convertido al PSOE en un Saturno que devora a sus hijos para que el colectivo siga disfrutando de las dulzuras del no hacer nada y, peor, dejar hacer. Toda la culpa es de Valcárcel, dicen, y nosotros aquí a la sombra, abanicándonos con una página del BORM. Y el gran pacto a la alemana PSOE-PP atrancado por cuestiones de barrio. Y el país a la deriva tras la estela griega. ¿Oído, barra?