Nuevas vocaciones fruto espiritual de la cita

Mientras las autoridades se preocupan por los beneficios económicos que generará la visita del Papa a Santiago de Compostela y a Barcelona, la Iglesia celebra más bien los frutos espirituales que suele suscitar el Pontífice.

La citas con el Papa son una gran ocasión para robustecer la fe y discernir una posible vocación religiosa
La citas con el Papa son una gran ocasión para robustecer la fe y discernir una posible vocación religiosa

«Hay que estar abiertos a coger los frutos», afirma el obispo de San Sebastián, Juan Ignacio Munilla. «Es cierto que la vocación no es una cosa puntual, pero tiene momentos fuertes y uno de ellos son los encuentros con el Papa. Los jóvenes ven modelos vivos y frescos de sacerdotes y monjas», concluye.

Para el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, la visita del Papa anima a los católicos a estar preparados: «Si la tierra está preparada, dará fruto», explica el prelado a LA RAZÓN.
 
«Será una visita para confirmarnos en la fe, para que se vea que Europa está construida sobre raíces cristianas y para mostrar la importancia de Dios en medio de una sociedad secularizada», enumera Demetrio Fernández, obispo de Cordoba. Para él las visitas del Papa son «un momento clave para que los jóvenes refuercen su decisión. Cuando el Papa fue a Colonia vi muchos jóvenes que encontraron allí su vocación», afirma.

Josep Miró, presidente de E-Cristians, ha detectado ya un fruto del viaje: «Me está sorprendiendo una reacción positiva de gente no católica, opinadores, periodistas, que ven en el Papa, como mínimo, alguien al que escuchar, sobre quien reflexionar. Esta actitud de reflexión y escucha, en gente que constata el actual vacío social, antes nunca la vi», explica a LA RAZÓN.

Pero quizá el caso más sonado de «conversión vía papal» en los últimos años es el de la ex senadora socialista Mercedes Aroz. Le impactó la Jornada de la Juventud del 2000 en Roma, la capacidad de convocatoria juvenil de Juan Pablo II, y después, se formó en la fe leyendo a Joseph Ratzinger. «Él fue mi maestro en la fe», dice esta antigua marxista y atea, que hoy colabora con E-Cristians en la crítica al modelo laicista de sociedad desvinculada.