OPINIÓN / PA: lo de siempre

La Razón
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Pese a una buena campaña, Pilar González no logró el 5% de votos que hubiera supuesto el regreso del PA al Ayuntamiento de Sevilla lo que, atendiendo a las normas no escritas de la política, debería haber acarreado de inmediato la dimisión de la candidata. No es intelectualmente honesto dejarse llevar por simpatías personales, así que igual que afeamos el aferramiento a la poltrona de los dinosaurios socialistas vapuleados en las urnas, debemos exigir la salida de quien no ha sacado de la marginalidad al andalucismo. El cementerio está lleno de «casis». En lógica respuesta a su empecinada negativa a regresar a la vida civil, González soporta ahora el motín de quienes sí han llevado a las siglas al poder, aunque sea en pequeñas localidades de la provincia. Es curioso comprobar cómo la dirigente de una formación regionalista pretende implantar una praxis de lo más jacobina en el funcionamiento interno: los fracasados de la calle Rastro quieren imponerle un trágala orgánico a los alcaldes de la Sierra. Y todo, pequeñeces de estos tiempos miserables, por una insignificante canonjía en Diputación. Se suceden las generaciones sin que el partido de la mano extendida supere sus pulsiones autodestructivas o más bien guerracivilistas. No puede pretender el respaldo ciudadano quien ni siquiera se guarda una mínima lealtad. Qué pena.