El culo 10 aumenta de talla

El trasero de Nicole Kidman y el de Madonna se han bajado del pódium de los más deseados y han dado paso a posaderas rotundas para lucirlas sin complejos.

Intuirse, se venía intuyendo desde hace ya algún tiempo, pero hasta que mujeres como Kim Kardashian y Elisabetta Canalis han dado la espalda a la cámara dejando entrever el diámetro de sus glúteos sin descender un solo puesto en el ranking de sex-symbols, las mortales no se han convencido de que las curvas dejan de ser «el enemigo» para convertirse en el aliado a explotar. Los traseros contenidos, escuetos y reducidos que durante los últimos años han dominado las vallas publicitarias y las pasarelas pasan a la historia. El culo 10 gana centímetros de diámetro, respinga con descaro, presume de volumen, está perfectamente torneado y luce tanga sin complejos. Y aunque los últimos estudios señalan que todavía hay un 60% de la población femenina que cambiaría sin dudarlo el aspecto de sus glúteos, ellas ya no acuden a las clínicas estéticas con recortes de figuras como la de Madonna y Nicole Kidman, y el modelo a seguir se transforma radicalmente. Jennifer Lopez, Beyonce y Scarlett Johansson dejan de ser la excepción que confirma la regla para convertirse, por derecho propio, en las abanderadas del retorno de las curvas y de la lucha contra la androginia dominante de las últimas décadas. El tiempo les ha dado la razón, sus posaderas dejan de ser «enormes» (seguro que más de un cirujano avispado les ha ofrecido una liposucción gratuita a cambio de publicidad a lo largo de los últimos años) para convertirse en el rasero de la medida perfecta. Lo más destacado es que la liposucción deja de ser el único «capricho estético» reservado a la retaguardia y que cirujanos y médicos estéticos se esmeran en diseñar la fórmula perfecta para elevar, tornear y endurecer el trasero sin robarle volumen ni proyección. El «quíteme usted doctor» se convierte en un «póngamelo usted bien» y este cambio ya se percibe en las consultas. Así lo corrobora la doctora Mar Mira, especialista en Medicina Estética de la clínica Mira + Cueto, «nuestras pacientes empiezan a aceptar sus curvas y en lugar de un adelgazamiento general, nos solicitan fórmulas para moldear o contener determinadas regiones que tienden a romper la armonía de las siluetas más femeninas y curvilíneas». Los métodos para conseguirlo son muchos y variados. Esta especialista recomienda la electroterapia interferencial moldeadora de nueva generación combinada con infiltraciones de ácido poliláctico, un tratamiento que ofrece resultados visibles después de un mes de tratamiento. La aparatología se encarga de mejorar el aspecto de la piel, mientras que las inyecciones, estimulan la formación de fibras de colágeno y elastina para crear un efecto lifting de tensado. De Izquierda a derecha: Mariah Carey, Eva Longoria y Chenoa A vuelltas con las prótesisPara las más impacientes, siempre hay soluciones más drásticas. Se espera que en los próximos meses aumente considerablemente la demanda de implantes de glúteos, y aunque la experiencia de algunos cirujanos con ellos no es muy buena, en el último Congreso Internacional de Cirugía Plástica, celebrado curiosamente en Sao Paulo (una ciudad que tiene la autoridad mundial en lo que se refiere a traseros), se debatió extensamente sobre nuevas vías de implantación que pudieran mejorar los resultados. Como explica el cirujano plástico Roger Amar, director de la Amar Clinic de Marbella, que acudió al encuentro como ponente, «la mayor novedad se presenta al colocar las prótesis dentro de las fibras musculares, disminuyendo notablemente el riesgo de complicaciones». Esas complicaciones no son otras que la posibilidad de que la prótesis se desplazara, algo que podría ocurrir, a pesar de estar diseñadas a medida para aguantar cualquier tipo de torsión o presión. El resto de la intervención cambiaría poco. Como explica el cirujano, «consiste en introducir, a través de una pequeña incisión, unos implantes de gel de silicona cohesiva en la zona del glúteo». Otra de las alternativas para proyectar glúteos planos o caídos es el relleno con grasa propia. El doctor Angel Juárez, jefe de la Unidad de Cirugía Plástica y Estética del Hospital de la Zarzuela de Madrid, señala que las infiltraciones con grasa propia son una excelente vía para conseguir proyección sin tener que recurrir a los implantes «la intervención consiste en extraer grasa de la zona de las caderas o las cartucheras, procesarla debidamente e inyectarla después en los glúteos; se realiza con anestesia local y sedación y puede llevarse a cabo siempre que exista grasa sobrante en alguna zona del cuerpo». Esta técnica puede utilizarse también para rellenar las posibles depresiones e irregularidades provocadas por la celulitis. El cirujano Javier de Benito es otro de los especialistas que apuestan por el retorno a la silueta «en S» y señala que «lo que peor se acepta es un culo caído; ahora se buscan unos glúteos con proyección y elevados. ¿El nuevo modelo? Las llamadas nalgas brasileñas, demandadas especialmente por mujeres jóvenes de entre 25 y 35 años de edad». Tirando del hiloEn cuanto al método para diseñarlas, el especialista es muy claro: «Aunque en algunos casos los resultados con las prótesis son espectaculares, siempre hay cierto riesgo de contractura capsular, asimetrías, o incomodidad al sentarse o moverse. Prefiero utilizar la técnica de los hilos tensores con suturas Silhouette». Pionero a la hora de introducir esta técnica en España, el doctor Benito defiende la naturalidad de los resultados y la sencillez de la intervención. Ésta se resuelve en dos tiempos: en la primera visita, se insertan en las nalgas las suturas, unos hilos que llevan anclados unos pequeños conos de ácido poliláctico y glicólico con unas agujas especiales que pasan por la grasa y la dermis. Este paso se realiza con anestesia local y el paciente se puede reincorporar a su vida habitual de inmediato. En la segunda sesión, que se programa pasado un mes, para dar tiempo a que los conos formen tejido cicatrizal y se anclen en el organismo, se tira de los hilos para elevar los glúteos hasta que éstos alcancen la forma deseada. La recuperación es igualmente inmediata. «Si además, se combina con inyecciones de grasa, lo que es habitual, los resultados son espectaculares», puntualiza el experto. En ocasiones, la proyección del trasero se obtiene restando volumen de las zonas colindantes, como los flancos o la zona superior del muslo. En este caso, y para eliminar la grasa de zonas pequeñas, el dermatólogo Eduardo López Bran, director del Instituto Médico Estético de Madrid, recomienda la técnica Lipolisis Láser, que «funde directamente la grasa sin tener que atravesar la piel, no deja cicatriz alguna, consigue una estupenda retracción de la piel y modela con gran precisión las cartucheras o la zona sacra, lo que se traduce en un trasero más respingón».