Aznar: «Legalizar a Batasuna sería nuestra propia derrota»

El ex presidente del Gobierno José María Aznar se opuso ayer al intento de abrir las «puertas del sistema» democrático a Batasuna «mediante grotescos juegos de palabras», aceptando su «lenguaje viscoso pensado para no condenar el terrorismo, sino para evitar esa condena».

Guillaume Denoix de Saint Marc, José María Aznar, Alvaro Uribe y Silverio Velasco
Guillaume Denoix de Saint Marc, José María Aznar, Alvaro Uribe y Silverio Velasco

Por ello, advirtió de que en caso de que ocurra se estará «cerrando los ojos a décadas de sufrimiento y de infamia, y habremos preparado nuestra propia derrota». Y con ello, estaríamos «haciendo como si ETA no hubiera existido, y la justicia hacia las víctimas será reemplazada primero por la resignación y luego por el silencio».

El ex presidente del Gobierno y presidente de FAES «cruzó» ayer «la puerta del recuerdo» junto al ex presidente de Colombia, Álvaro Uribe, la fundación Covite y el director general de la Asociación Francesa de Víctimas del Terrorismo, Guillaume Denoix, al ser galardonados con el II Premio que concede el Observatorio Internacional de Víctimas de la Fundación Universitaria San Pablo CEU «por su decidida lucha contra el terrorismo y su compromiso con las víctimas».

En su discurso, defendió que «la derrota de ETA debe ir más allá de conseguir su desmantelamiento» y debe suponer una derrota «de cualquier atisbo de legitimación de su trayectoria criminal». Por ello, se opuso a la legalización de quienes forman parte de esta estrategia criminal, «de la que son tan responsables como los pistoleros», y recordó que son los mismos que hace poco tiempo «colocaban la diana para que ETA matara».

Asimismo, recordó que en la lucha contra el terrorismo no hay que ser original, sino coherente. «No hace falta ser imaginativo, basta con ser riguroso; no hay que inaugurar la historia una vez cada cuatro años, es suficiente continuar la que señala la buena dirección. Sin pausas y sin prisas», dijo.

Por su parte, el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe dedicó el galardón a sus compatriotas y especialmente a los policías y militares que luchan contra las FARC. Uribe esbozó los avances conseguidos pero advirtió de que aún quedan amenazas contra la seguridad, comenzando por la venta de armas de asalto.