«El buenismo de Zapatero es real»

Mª Ángeles López de CelisProfesión: funcionaria. Trabajó 32 años en la Secretaría de La Moncloa.Nació: en 1957, en Madrid. Por qué está aquí: acaba de «Los presidentes en zapatillas». (Espasa)

-Cinco presidentes de Gobierno han pasado por su vida... ¿Cuál ha sido el más audaz?
-Si se tienen en cuenta las circunstancias y lo incierto que era el presente y el futuro, sin duda Adolfo Suárez. Tenía por delante una gran aventura que no se sabía cómo iba a terminar.

-Con una dimisión y el 23-F.
-Fue el momento más triste para mí en los 32 años que he estado en La Moncloa. Suárez estaba solo. No tenía ni un partido ni una militancia ni nada.

-Tras el hierático y gran desconocido Calvo-Sotelo llegó Felipe González.
-La verdad es que nos entregamos a él por lo que significaba. Era un líder carismático y tenía una preparación increíble. Tenga en cuenta que vivió el socialismo en la clandestinidad. Eso curte.

-¿Se pueden entender los gobiernos de González sin Alfonso Guerra?
-No, porque eran dos personas pero un solo cerebro. Eran complementarios y se entendían a la perfección, aunque tras la dimisión de Guerra hubo un gran distanciamiento entre ellos.

-¿Cómo fueron los últimos días de González en La Moncloa?
-Difíciles. El último año de su mandato fue crítico. Yo habría entendido que tirase la toalla pero no lo hizo. En cualquier caso, la alternancia es buena.

-La alternancia tenía un nombre: José María Aznar.
-Sí, quizá no tenía el carisma de Felipe González pero lo suplía con su gran voluntad. Tenía una autodisciplina y un sentido de la organización que nos dejaba pasmados.

-¿Ponerse como límite dos legislaturas fue un acierto?
-Fue sobre todo razonable. Aznar se miró en el espejo de la política de Estados Unidos, donde el mandato de los presidentes no supera los ocho años. De lo que no se dio cuenta es de que Europa no funciona igual.

-¿Qué papel jugó Ana Botella?
-Fue un gran complemento y apoyo. Creo que es la esposa de un presidente que mejor se ajusta a la figura de la primera dama de los Estados Unidos.

-¿El «buenismo» de Zapatero es un mito?
-No, es real. Él es así. Irradia paz, es un jefe muy cómodo. Es sencillo, ama la vida hogareña...
-... Y discute con su mujer por las hijas.
-¡En qué hora lo escribí! Yo lo único que pretendía era decir que se comportan como una familia normal y que, como en todas, hay discusiones.
-¿Padece Zapatero el síndrome de La Moncloa?
-Sí, no escucha lo que no quiere oír. El poder, desgraciadamente, fagocita y transforma.