A corazón abierto

La Razón
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Granada pudo festejar el retorno a Primera. Elche ni recupera la Dama ni se le otorga la posibilidad de volver al fútbol de elite. No deseo restar un ápice a los méritos contraídos por los granadinos para recuperar lo que perdieron en 1976. Tampoco deseo obviar el hecho de que a los ilicitanos les birlaron un gol legal que pudo cambiar el rumbo del encuentro y que de haber sumado, ahora, sería fiesta en los palmerales. Todos los partidos en que hay en juego cuestiones importantes, y de las que ya no cabe otra oportunidad, tienen más emociones que buen juego. Elche y Granada jugaron a corazón abierto. No regatearon esfuerzos. No hubo restricciones mentales. Sí, como es habitual, hubo algunos pequeños melodramas, para perder tiempo. El árbitro, Miranda Torres, quien no supo ver el tanto legal y que anuló, merced a su juez de línea, sí supo manejar los tiempos e hizo caso omiso a algunas de las pequeñas patrañas de quienes buscan el descanso con caídas en las que romper el ritmo del contrario. Fue magnífico el gol conseguido al contragolpe por el jugador granadinista, el delantero nigeriano Ighalo, cedido del Udinese, y fue casi heroica la defensa del equipo para evitar la derrota. El Granada pudo cantar el éxito del retorno, pero no lo pudo hacer como en otros tiempos Larrabeiti, quien alternaba el fútbol con la ópera. Ambos equipos merecían el ascenso pese a los dos entrenadores que les dirigen. Fabriciano González, «Fabri», es buscarruidos y Pepe Bordalás no parece tampoco miembro del cuerpo diplomático. Así lo catalogué ya cuando entrenaba al Alcoyano. Posdata. El Granada necesita muchos e importantes refuerzos para aspirar a mantenerse en Primera.