Tres ciudades en cuatro años

De Getafe a Madrid y de ahí a Móstoles. La trayectoria de David Lucas no se caracteriza precisamente por haber echado raíces. En cuatro años ha pasado por tres ciudades huyendo del fracaso de la anterior y buscando un éxito que nunca ha llegado.

La convención de Sevilla ha puesto de manifiesto la relación tan distinta que Zapatero mantiene con los dos candidatos a Madrid
La convención de Sevilla ha puesto de manifiesto la relación tan distinta que Zapatero mantiene con los dos candidatos a Madrid

Comenzó su carrera política en Getafe, donde fue concejal de Seguridad y Hacienda. Su imposición de la tasa de basuras le hizo conocido im-popularmente como «el de la Ecotasa» Pronto, Getafe se le quedó pequeño para sus aspiraciones. Pese a que en 2003 llegó a ser portavoz del Grupo Municipal Socialista y vicealcalde, siempre tuvo encima un techo demasiado duro: el de Pedro Castro. Contra «el alcalde de los alcaldes» quiso batallar, pero sólo fue comenzar a «moverle la silla» para que toda la experiencia de Castro se le echara encima. Pronto entendió que de esa batalla nunca iba a salir victorioso.

Junto a Sebastián

En enero de 2007 desembarca en el Ayuntamiento de Madrid. Tal y como ha realizado ahora, aparece en la antigua Casa de la Villa a cuatro meses de las elecciones. El candidato socialista es entonces Miguel Sebastián y su número dos Pilar Gallego. Aunque no está en la primerísima fila, Lucas ve la posibilidad de algo mejor, si como se decía en los mentideros: que si Sebastián no ganaba, sería rescatado por Zapatero.

Sus pronósticos se cumplieron, pero la herida abierta en el socialismo a cuenta de la polémica campaña electoral de Sebastián y de los pésimos resultados obtenidos en las urnas, hizo que Lucas heredara un partido mucho más debilitado de lo que él había soñado.

En la Portavocía del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Madrid, Lucas mostró su doble cara. Sucedió cuando el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, puso en marcha la tasa de basuras. No tuvo reparos en criticar la misma «ecotasa» que él mismo había creado en Getafe. Pese a la contradicción, Lucas no dudó en recoger firmas, poniéndose en evidencia ante sus votantes y dejando la política de Castro a «los pies de los caballos».

Con la llegada de Tomás Gómez a la Secretaría General del PSM, Lucas entró en la Ejecutiva regional como vocal. Sin embargo, su relación con el líder de los socialistas nunca fue demasiado buena. No recibió el respaldo de Gómez hasta el final y de poco le sirvió ya que Ferraz le impuso a Jaime Lissavetzky. Sin el apoyo sincero de Gómez, Lucas decidió no hacer frente al secretario de estado para el Deporte y se puso del lado del «tándem» perdedor: el de Jiménez-Lissavetzky.

El secretario de Estado entró entonces en una guerra contra Gómez por su lista municipal en la que coloquialmente dicho, Lucas «ni pinchaba ni cortaba». Sin ninguna promesa de futuro y con Gómez en su contra, Lucas aceptó la única opción que le dieron, la de ejercer de nuevo el oficio de «paracaidista». Ahora, volverá al sur, pero no a Getafe sino a Móstoles, donde la agrupación socialista apenas existe y donde la diferencia con el PP es aplastante.