Histeria griega en la Unión Europea

BRUSELAS- La presidencia de la República de Grecia afirmó ayer que la canciller alemana, Angela Merkel, ha pedido que los griegos lleven a cabo un referéndum sobre su permanencia coincidiendo con las elecciones del 17 de junio. Según las autoridades griegas, en una conversación telefónica, Merkel pidió al presidente heleno, Karolos Papulias, que Grecia lleve a cabo una consulta popular sobre este tema el mismo día de los comicios legislativos. Grecia aseguró en un comunicado que dado el carácter interino del gobierno, «este asunto queda fuera» de su responsabilidad. Berlín negó que Merkel propusiera una medida semejante. «Las informaciones no son correctas», dijo una portavoz del Gobierno alemán.

La propuesta de Merkel generó ayer una airada reacción de condena de todo el espectro político griego. «Los griegos no necesitan un referéndum para mostrar su preferencia por el euro, una opción, que además han defendido a través de costosos sacrificios», afirmó el líder de la conservadora Nueva Democracia (ND), Antonis Samarás, quien calificó la petición alemana de «inaceptable». «La señora Merkel se ha acostumbrado a dirigirse a los líderes políticos de Grecia como si este país fuera un protectorado», denunció el líder de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza).

No fue el único desmentido de la jornada. Por la mañana, la Comisión Europea tuvo que salir al paso de las declaraciones del comisario europeo de Comercio, Karel de Gucht, quien sorprendió a todos asegurando –en una entrevista publicada en un periódico belga –que el Banco Central Europeo (BCE) y el Ejecutivo comunitario tienen preparados planes de emergencia en caso de que Grecia decida abandonar el euro. Era la primera vez que en Bruselas reconocían abiertamente que existen planes para una hipotética ruptura de la eurozona por la salida de Grecia. Tal vez por eso, y para no alentar aún más la histeria que por momentos parece recorrer Europa, el portavoz del Ejecutivo comunitario, Olivier Bailly, negó inmediatamente que esos planes existan. «La Comisión niega firmemente que esté trabajando en un escenario de salida del euro para Grecia. La Comisión quiere que Grecia se mantenga en la eurozona», dijo.
Lo cierto es que De Gucht no da detalles sobre dichos planes, pero explica que hace un año y medio, en las mismas circunstancias, «quizá hubiera un riesgo de efecto dominó», pero que ahora no existe tal riesgo y por tanto la salida de Grecia del euro no supondría el fin de la moneda única.

Según explicó el comisario, romper con la moneda única supondría para Grecia la imposibilidad de financiarse. «Actualmente, todavía pueden hacerlo, con muchos problemas, a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y Europa. Pero nadie más les presta ya un céntimo», ha indicado. «La cuestión es saber si todo el mundo podrá mantener la sangre fría en las próximas semanas», consideró el comisario, para quien Grecia no tiene alternativa: «Debe implementar los acuerdos. Es la única opción racional que tiene el país, pero esto solo es posible si los griegos son capaces de juzgar racionalmente en las próximas elecciones: se trata de gente desesperada».

«Creo que Grecia continuará en la Unión Monetaria. No sé cual será el resultado de las nuevas elecciones, pero, quién sabe, quizá en algún momento asistamos a una tercera votación, a un referéndum sobre el abandono del euro en el que los griegos podrían votar de manera completamente distinta», apunta De Gucht.

La izquierda radical quiere seguir en el euro
El líder de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), Alexis Tsipras, abogó por la permanencia de Grecia en el euro, incluso si el nuevo gobierno, previsiblemente encabezado por él, no cumple con las condiciones impuestas por el rescate. Sin embargo, advirtió de que si se corta la financiación, Grecia también debería tomar medidas unilaterales y declarar la suspensión de los pagos. «Nuestra moneda nacional es el euro, así que no es fácil romper este vínculo. La salida del euro tendría múltiples consecuencias negativas», indicó Tsipras en una entrevista publicada ayer por «The Wall Street Journal». «Nuestra primera opción es convencer a los socios europeos de que, por su propio interés, no se debe interrumpir la financiación, pero si llevan a cabo una acción unilateral, dicho de otro modo, si cortan nuestra financiación, nos veremos obligados a dejar de pagar a los acreedores, a declarar la suspensión de pagos», advirtió. De hecho, señaló que, si deja de pagar la deuda externa, Grecia tendría suficientes recursos como para asumir el pago de los sueldos de pensionistas y funcionarios e insistió en la necesidad de adoptar medidas para reducir el gasto militar, acabar con el despilfarro y la corrupción y adoptar medidas contra la evasión fiscal de las rentas más altas.