Rasquera se quema

BARCELONA- Rasquera, el pequeño pueblo tarraconense que se hizo famoso por su proyecto de plantación de marihuana, vivió ayer una madrugada infernal envuelto en una cortina de humo y fuego. El virulento incendio que se declaró el martes en la Sierra de Cardó ha calcinado más de 2.400 hectáreas de paraje natural y continúa descontrolado debido a las fuertes rachas de viento y la inaccesibilidad de la zona.

«La impresionante rapidez de propagación del fuego, que pasó de medio kilómetro por hora a más de cuatro kilómetros por hora, hace inútil cualquier capacidad de reacción», admitió el conseller de Interior, Felip Puig, que se desplazó ayer al pequeño municipio. Asimismo, la inaccesibilidad de algunos parajes y barrancos de la sierra donde sólo se puede acceder de forma aérea, también dificultan las tareas de extinción del fuego que ha obligado a activar la fase de emergencia el Plan Especial de Emergencias por Incendios Forestales de Cataluña (Infocat). Por ello, el Govern pidió ayuda al Ministerio de Agricultura para atacar el fuego, pero ni los tres hidroaviones del Gobierno ni las ocho dotaciones aéreas de los Bomberos de la Generalitat y las 60 terrestres consiguieron ayer controlar el incendio, del que se desconocen las causas. «Se descarta que haya sido provocado por una línea eléctrica», señaló Puig, que desmintió asimismo que se hubiera producido ningún arresto.

«Cataluña vive una situación de estrés hídrico, con una extrema sequedad en la vegetación, lo que provoca que la campaña de incendios sea de fuerte riesgo», alertó el conseller, preocupado por el incendio que ya supera a la superficie quemada en julio de 2009 en Horta de Sant Joan, donde murieron cinco bomberos. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, también quiso conocer in situ la situación. «Se está haciendo todo lo posible», aseguró Mas, que destacó «la eficacia y la coordinación con las que se está trabajando» para controlar las llamas.

El fuego obligó a desalojar a 52 personas de 24 masías y a suspender una ruta escolar al cortarse la carretera TV-3022 que une el municipio con la población vecina, El Perelló. Mientras unos se alojan temporalmente en casas de familiares, una veintena de vecinos pasaron la noche en el pabellón deportivo de El Perelló, donde recibieron asistencia de la Cruz Roja. Muchos de los vecinos afectados son ciudadanos ingleses que viven en casas de campo aisladas en los bosques con sus animales. «Los Mossos no nos dejan pasar porque la carretera está cortada, y yo tengo el corazón con mis animales, que tuvieron que quedarse allí», explicó una vecina con acento anglosajón. «Esto es una desgracia enorme para el pueblo; aunque no vivas en mitad del campo, aquí todos tenemos un trozo de tierra con alguna pequeña caseta y nuestras cosas», dijo la concejal de Rasquera Aurora Subirats, que, como muchos residentes, se volcó en ayudar a sus vecinos.

El viento
El fuego llegó a estar a cuatro kilómetros del pueblo. Más de 350 vecinos, voluntarios y profesionales, lucharon contra él. «Ha sido una noche extremadamente difícil; hemos podido salvar masías y corrales», explicó el alcalde de Rasquera, Bernat Pallissa, visiblemente afectado.