Lorca

La cuarta caja de España echa el cierre

La CAM se disuelve con sus cuotas a cero y con el rechazo de dos tercios de los votantes de la asamblea. Una parte de los 54.000 afectados increpa a los directivos

La cuarta caja de España echa el cierre
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Madrid- La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) ha iniciado el proceso de liquidación y disolución con sus cuotas participativas a cero euros, aunque la mayoría de la asamblea votó en contra de esa amortización por perjudicar a miles de clientes.
Tras 137 años de historia, ayer se celebró, durante más de cuatro horas, la asamblea que puso punto y final a la CAM y que fue presidida por José Antonio Iturriaga, Tomás González, Benicio Herranz, los interventores del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), y el directivo Bernardo Chuliá.
Pese a que había 180 personas llamadas a la asamblea, acudieron alrededor de un centenar, entre los que no se encontraba ni el ex presidente Modesto Crespo, ni los ex directores generales Roberto López Abad y María Dolores Amorós, directivos de la cúpula que llevó a la CAM a ser intervenida por el Banco de España.
Si bien sabían que la decisión de la asamblea no era vinculante, porque la medida era defendida por los miembros del FROB, dos tercios de los presentes rechazaron el punto clave de amortizar a cero las cuentas participativas, informó EFE.
Con esta medida, la CAM pasa de ser la cuarta caja de España por detrás de La Caixa, Caja Madrid y Bancaja a cerrar como consecuencia del desproporcionado peso del negocio inmobiliario.
El responsable de Personal de la CAM, Carlos Navarro, confirmó que el dinero de la liquidación pasará a las fundaciones ligadas a la entidad y que los 2,5 millones de euros que la Obra Social había aprobado para reconstruir el santuario de Lorca serán asumidos por el Ministerio de Cultura.
El portavoz de la Plataforma CAM de afectados, Carlos Pena, afirmó que el rechazo de la asamblea al acuerdo debería obligar al FROB o al Sabadell a asumir la devolución de los 292 millones de euros que se vendieron en cuotas.
El descontento de los casi 54.000 afectados es tan grande que los asambleístas fueron recibidos por un centenar de titulares con pitos, gritos e insultos.