El experimento In-Presentable

La Casa Encendida acoge otra edición de un festival de creación escénica de vanguardia que se fija en los procesos de trabajo y mezcla danza, performance y vídeo. La Ribot, Quim Pujol e Iodia Zabaleta son algunas de las estrellas.

La Ribot vuelve a Madrid con un espectáculo que mezcla humor, danza e imagen
La Ribot vuelve a Madrid con un espectáculo que mezcla humor, danza e imagen

Una bailarina crea movimientos a partir de una reflexión sobre lo que implica ser intérprete; del mismo punto de partida surge una pieza audiovisual, «Los que se ven entre sí». En otro lugar, alguien interrumpe un ensayo armado con una cámara de vídeo y de esta forma se crea una interacción entre dos artistas. Un insomne protagoniza un monólogo en el que la música y la palabra se entrecruzan. En otro momento, dos creadores investigan con sensaciones y máscaras de 3D... Todo esto y unas cuantas cosas más acoge este año In-Presentable. Lo cual no es un juicio de valor realizado por un periodista indignado, sino el nombre con el que, por octavo año consecutivo, La Casa Encendida organiza un certamen (que nació como Procesos Coreográficos) con la línea de retaguardia de la vanguardia escénica. O, dicho de otra manera: artistas emergentes que se mueven en terrenos al margen del mercado que, en su mayoría, aún no han dado el salto fuera de las trincheras de la creación para enfrentarse con la exhibición.

Procesos de trabajoIn-Presentable, cuenta su comisario, Juan Domínguez, al contrario que otras citas escénicas, «es un festival que se preocupa menos por la difusión y está más centrado en la parte del proceso. Dentro de la programación puedes encontrar desde obra terminada hasta prácticas de artistas en pleno proceso de trabajo».Entre las veinte propuestas que reúne este año In-Presentable destacan creadores consolidados como la coreógrafa valenciana La Ribot. Afincada en Suiza y toda una asidua del Festival de Otoño madrileño, donde nos ha sorprendido con todo tipo de propuestas, desde musicales a «perfomances», sigue esta vez investigando sobre la relación entre danza contemporánea, espacio, humor e imagen en «Llámame mariachi». La artista modifica la percepción del espacio con tres elementos: el movimiento de la cámara, el decorado y el cuerpo. O la presencia en solitario y en grupo del performer Quim Pujol, que se alimenta de sus propias creaciones como «Crítico con peluca» y «Performer en zapatillas», en la conferencia con acciones titulada «El discurso es mío». Pujol repite con «Tiburón tigre» y dentro del proyecto Artea, una asociación en la que, junto a Idoia Zabaleta, Ana Buitrago y otros artistas, presenta «Anatomía y complejidad». Nombres como los de Ion Mundate y Blanca Calvo («Mugatxoan hamar»), que forman parte de un proyecto artístico desde 1998, son algunos de los habituales del circuito más experimental (la palabra «conocidos» tiene poco sentido aquí, al menos para el gran público). Pero In-Presentable se nutre también y sobre todo de ideas emergentes, algunas de ellas incluso sin terminar de germinar, en pleno proceso de desarrollo. Así, por ejemplo, aparece en uno de los espacios de La Casa Encendida «El Paso» una propuesta del grupo El Club que, cuenta Domínguez, «presenta una práctica de un trabajo. Para ellos es interesante porque como colectivo les resulta muy difícil reunirse los diez que son a lo largo del año. Mostrar aquí su metodología les sirve para reflexionar». De tener que enfrentarse al público con trabajos no concebidos para ello surge, asegura el comisario, una interesante contradicción. Nombres de jóvenes creadores, como Amaia Urra, que participa con la instalación audiovisual «Time-Wasters», juegos de imágenes grabados en aeropuertos, o la de Andrea Pacheco, «Sichimi Togarashi», se unen a los de novísimos como Ismene Espejel, que participa con «ID». La coreógrafa Beatriz Fernández, que firma «Tres personas, todos los cuerpos» junto a un vídeo, es otra de las voces de un certamen que entiende el riesgo de forma muy diferente al mercado. «¿Sexo, desnudos y violencia? Todo eso está muy superado para estos artistas», cuenta el comisario: «El riesgo aquí va ligado a la fragilidad. La fragilidad del discurso que mantienen es uno de los elementos potenciales: no se sabe a dónde van a llegar. También se vislumbra el riesgo cuando se cuestionan los lenguajes visuales habituales».

Del otro lado«Los escapados/Les échappés» parte de fragmentos para abordar la necesidad de encontrar huidas hacia otros estados como la demencia o la simple desaparición. También de lo que pasa al otro lado trata «La cosa», de Amaia Urra, que explora el subconsciente a través de las acciones que llevamos a cabo de forma automatizada sin darnos cuenta mientras nos concentramos en otra tarea principal. «Squint», de Norberto Llopis, aborda la duración de las percepciones y la intensidad de los sentidos a partir de la aparición y desaparición de los objetos en escena. Mientras que «She's mine», de Marta Izquierdo, es una ensoñación a través de la coreografía que trata de la aspiración de convertirse en estrella de la sociedad mediática.

- DÓNDE: La Casa Encendida. Ronda de Valencia, 2 -CUÁNDO: Hasta el 28 de junio. -CUÁNtO: 3 euros. Tel.: 91 406 38 84.