Primera División

Contragolpe vacío de Laporta

No cabe duda de que Joan Laporta es un hombre de acción. Siempre lo ha sido. Pasional y contundente, el ex presidente azulgrana lanzó ayer su contragolpe después de ver como los socios del Barça decidían el sábado ponerle ante un juez para dar explicaciones sobre su gestión

Laporta impugna la Asamblea que pidió presentar una demanda contra su gestión
Laporta impugna la Asamblea que pidió presentar una demanda contra su gestión

No faltaron los ataques contra la actual directiva y, en especial, contra Sandro Rosell -ex «Sandrusco»-, pero cuando llegó la hora de justificar los gastos faraónicos que le han llevado hasta esta situación, se echó en falta más sustancia y menos cuentos de hadas.

La principal noticia que se deriva de su segunda comparecencia pública en cinco días- casi seis horas entre las dos- es que impugnará la asamblea y ni él, ni sus directivos, descartan emprender acciones penales por cuenta propia. Laporta considera que se ha vulnerado su derecho como presidente a defender sus cuentas ante la asamblea, ya que está convencido de que la «reformulación» de las cuentas que aprobaron los compromisarios no son las suyas. También aduce una falta de quórum en la votación, amparándose en una sentencia del Tribunal Supremo en relación a la Caja de Ahorros de Guadalajara.

Laporta exigió repetidas veces ver la «Due Diligence» y se mostró muy duro con el representante de KPMG que la explicó en la asamblea: «Fue sesgada, demagógica y sectaria.
Una maniobra moral indecente». El Barça, por su parte, reiteró ayer que los socios tendrán a su disposición en breve una ampliación del documento, como se prometió el sábado. Laporta, además, se mostró convencido de que la acción social de responsabilidad «no prosperará» y pidió un compromiso público a la directiva para que pague «de su bolsillo» las costas del proceso si no prospera. La Comisión Jurídica del Barcelona ya trabaja en la demanda.

La figura de Sandro Rosell centró gran parte del discurso del ex presidente. «Tiene que ser muy triste estar bajo los efectos de la envidia, los celos y el resentimiento», señaló. Para valorar el voto en blanco de Rosell en la Asamblea, Laporta se refirió al pasaje bíblico de Poncio Pilatos en el que se «lava las manos» para «no tener sangre inocente en sus manos».

El capítulo de explicaciones de los llamativos gastos de su último año de mandato corrió a cargo de Joan Oliver, ex director general, que recibió los apuntes del propio Laporta en varias ocasiones. En las palabras de Oliver faltó más congruencia en los aspectos conflictivos, que rehuyó por no disponer de la «Due Diligence».

El ex director general, por ejemplo, defendió los vuelos en jet privado para negociar traspasos: «En una operación de 60 millones de euros, gastarse 15.000 en este aspecto es razonable». Negó que se contrataran detectives para seguir a periodistas y ex directivos y calificó de «indecentes» las críticas por los gastos de seguridad. A los fichajes de Henrique y Keirrison les dedicó unos segundos.

- El Príncipe de Asturias. El Barça confirmó que sólo los no convocados ante el Zaragoza podrán asistir y que se siente «bien representado» por Iker Casillas.