Un balón de oxígeno para el sistema público de salud

Un balón de oxígeno para el sistema público de salud

Salvo alguna voz irreflexiva, una amplia mayoría de la población asume que el buen sistema sanitario público español puede coexistir con el tejido privado sin mayor problema. Pero si se piensa un poco, la lectura va mucho más allá. No es que ambos modelos sean compatibles, sino que son complementarios. Más de un 20 por ciento de la población de nuestro entorno cuenta con un seguro médico privado y cada una de esas personas es alguien que ahorra recursos de la Sanidad pública, pero a la vez contribuye a su mantenimiento a través de sus impuestos. Puede que eso no fuera determinante en épocas de bonanza económica, pero ahora la Sanidad universal, tal y como la hemos conocido, vive en el abismo de la bancarrota con un déficit de entre 10.000 y 15.000 millones de euros. A diario, distintos agentes del sector muestran su pesimismo ante la supervivencia del sistema. Una palabra lo resume: insostenible. Ante el riesgo de que nuestra sanidad gratuita sea algo que no vean nuestros hijos, se suceden los debates y las discusiones sobre cómo abordar este problema de primera magnitud. Esta semana destacadas figuras del sector han analizado cómo el modelo sanitario privado ahorra al Estado unos 1.400 euros por persona y año y las distintas fórmulas para mejorar la gestión del Sistema Nacional de Salud. El Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) reunió en Madrid a ex ministros de PP y PSOE, Ana Pastor y Julián García Vargas, así como a los representantes de los pilares de la sanidad en España: Humberto Arnés (Farmaindustria), Máximo González Jurado (Enfermería), Margaríta Alfonsel (Tecnología Sanitaria), Albert Jovell (Foro Español de Pacientes)…


El IDIS, con su secretario general, Juan Abarca Cidón, y su presidente, Pedro Luis Cobiella, a la cabeza, es una entidad sin ánimo de lucro de reciente creación que conforman las principales aseguradoras y hospitales privados. Su objetivo es poner en valor la aportación de este sector a la salud y la calidad de vida de todos los españoles. No conviene olvidar que una cuarta parte de los ingresos hospitalarios se realizan en centros privados, así como una de cada tres intervenciones quirúrgicas, tal y como se recalcó en este foro. La atención pública debe mantenerse y potenciarse. Los que nos gobiernan o gobernarán deben buscar soluciones para que su deuda no acabe con ella y ningún habitante de nuestro país no reciba la asistencia que necesita ni los medicamentos que precisa, con independencia de su estatus socioeconómico. Sin embargo, gracias a los seguros privados las listas de espera se acortan en los centros públicos y, de cara a su viabilidad, también hay herramientas de su gestión que bien podrían aplicar las Comunidades Autónomas. Ambos modelos se necesitan y los pacientes también.