La foto definitiva del monstruo del lago Windermere

Entre tanta noticia política, tanta revolución contra los sátrapas de África y algún que otro fichaje mediático en la Premier, la sociedad británica se ha divertido estos días con uno de esos culebrones en los que casi nadie cree pero que todos comentan: el monstruo del lago Windermere está a punto de asomar la cabeza. Eso parece.

Supuesta imagen del monstruo del lago Windermere
Supuesta imagen del monstruo del lago Windermere

Desde los periódicos sensacionalistas hasta los más serios, la prensa británica ha recogido en sus páginas la supuesta imagen del monstruo que se dice, se comenta, se sospecha, se sueña, habita las frías aguas del lago Windermere, el más grande de Inglaterra.

Unos le han bautizado como "Bownessie". Otros simplemente "el Nessie inglés", en alusión al monstruo del lago Ness, la criatura que tanta publicidad gratuita ha proporcionado a la misteriosa Escocia. Inglaterra tiene por fin –que nadie se ponga celoso- su propio monstruo: tiene cuatro jorobas y mide algo más de 15 metros, el equivalente a cuatro coches uno tras otro.

En un descuido, "Bownessie"dejó asomar parte de su cuerpo ante la cámara de un turista, que tomó la que es la octava supuesta fotografía (con mayor o menor calidad) de esta criatura en los últimos cinco años. ¿Demasiadas coincidencias? ¿Quién o qué es este monstruo?

La foto fue tomada por Tom Pickles, un joven de 24 años que se topó con esta criatura cuando practicaba kayak en las aguas del Windermere junto a su compañera Sarah Harrington, de 23 años. Pickles asegura que se quedó "petrificado"y que se asustó tanto que decidió salir cuanto antes del lago, no sin antes hacer una apresurada fotografía que circula sin freno por internet.

Tanto él como su compañera acudieron a la redacción de un periódico local, el Westmorland Gazette, en donde explicaron lo ocurrido. "Primero pensamos que era un perro, pero luego nos dimos cuenta de que no podía tener ese tamaño. Luego sospechamos que podría ser una serpiente gigante. Al ver las otras fotos que nos enseñaron en la redacción del periódico comprobamos que se parecía mucho a la imagen de fotografías anteriores", señalaron.

De hecho, aseguran los investigadores del tema, lo más llamativo es que esta instantánea tiene cierto parecido con la que tomó hace cinco años el profesor de Periodismo Steve Burnip en la orilla del Castillo Wray.

"Cada joroba se movía en un movimiento ondulado que le hacía desplazarse por el agua con rapidez. Su piel parecía la de una foca pero su forma era completamente anormal, no se parecía a ningún animal de los que había visto hasta ahora", explica Pickles al Daily Telegraph.

"Era como una enorme serpiente. Yo solo la pude ver durante unos segundos, pero en lo único en lo que pensé es en que tenía que salir cuanto antes del agua", apostilló su compañera Sarah Harrington. A los expertos les corresponderá ahora averiguar dónde está el truco, si es que lo encuentran.