El Sporting no acertó en el remate

El Sporting quería hacer buenos los empates logrados ante Barcelona y Valencia ganando al Zaragoza en un partido entre dos rivales directos en la lucha por la permanencia, pero los gijoneses desperdiciaron numerosas ocasiones de marcar y el encuentro acabó en tablas y sin goles.

El sportinguista Ayoze García disputa un balón con Ander Herrera
El sportinguista Ayoze García disputa un balón con Ander Herrera

Los dos entrenadores habían advertido de la importancia de los puntos en juego, aunque Javier Aguirre fue más dramático, al considerar el partido como una final, y ambos equipos mostraron muchas precauciones en los minutos iniciales, a excepción de un disparo lejano de Ponzio en el segundo minuto.

El Zaragoza controló más el balón durante el primer cuarto de hora, en el que el Sporting se diluía en el entramado maño y perdía el balón con mucha facilidad, lo que provocaba acercamientos visitantes sobre la portería de Cuéllar, aunque sin que el portero rojiblanco tuviese que intervenir.

Poco a poco, el Sporting fue haciéndose con el balón e intentando llevar el peligro por las bandas, principalmente por la derecha, en la que De las Cuevas estaba superando con relativa facilidad a Paredes, pero sin que las jugadas finalizasen con disparos a puerta.

A Preciado parecía no gustarle cómo se desarrollaban las cosas, así que a los 20 minutos modificó su esquema táctico retrasando a Nacho Cases y volviendo al habitual 4-2-3-1 con el que viene jugando la mayor parte de la temporada.

El cambio pareció surtir efecto, porque los sportinguistas comenzaron a llegar con mayor peligro y Toni Doblas comenzó a tener trabajo, que resolvió con acierto, en especial en dos disparos de Barral, cuando éste se encontraba en inmejorable situación para adelantar a su equipo.

La primera llegó en una internada de De las Cuevas, que pasó al delantero gaditano, que disparó cruzando, pero Doblas acertó a meter la mano y la defensa acabó por despejar el apuro en la primera ocasión clara de gol en todo el encuentro.

Poco después, hubo una nueva internada de De las Cuevas, con centro al que no llegó Diego Castro por centímetros. Y minutos después Eguren metió un gran balón sobre Barral, que, tras efectuar un gran control –con el que quebró a Contini y se quedó solo al borde del área– chutó alto y mal.

Esos fueron los mejores minutos de los locales, que habían encerrado al Zaragoza en su parcela, pero en un contraataque, la defensa rojiblanca paró el juego en falta y en el centro al saque de ésta, el central Jarosik, incorporado al ataque, remató de cabeza, muy cruzado.

Antes del descanso, Barral dispuso de una tercera ocasión bastante clara, pero el delantero rojiblanco hizo más regates de la cuenta, tratando de encontrar un hueco en la defensa aragonesa y su disparo fue despejado finalmente por Toni Doblas.

 En la reanudación, el Zaragoza salió lanzado y en la primera jugada creó desconcierto en la zaga local, que acertaba a despejar un balón sin control. Fue ésta la única jugada de peligro de los visitantes, ya que a partir de ese momento dominó un Sporting que no tuvo su día en ataque y marró innumerables ocasiones para desequilibrar el marcador. De ahí el reparto de puntos.