España entra en acción en Libia mientras los aliados se dividen

Apenas 48 horas después de integrarse en la operación «Odyssey Down», dos de los cuatro F-18 españoles enviados a Cerdeña comenzaron ayer sus patrullas de combate. Mientras, los países de la coalición no se ponen de acuerdo sobre quién debe liderar la operación ni cómo debe hacerse.

Imagen de los disparos tras el ataque aéreo en Trípoli

Hacia las doce del mediodía, los dos cazas despegaron de la base italiana de Decimomannu acompañados por el Boeing 707 de reabastecimiento en vuelo con rumbo a Libia. Durante cerca de tres horas, los dos cazas sobrevolaron territorio libio para cerciorarse de que ninguna aeronave violaba la zona de exclusión aérea.

Durante su patrulla, los F-18 españoles no necesitaron abrir fuego, aunque están autorizados a hacerlo, como recalcó el domingo el teniente general Jaime Domínguez Buj, al no detectar ningún elemento que violara la resolución de la ONU sobre el área de exclusión. De hecho, tal y como señaló ayer el mando de la operación, el general Carter Ham, desde el inicio de las operaciones aliadas «no se observa actividad de aviones (militares) libios». La ministra de Defensa, Carme Chacón, cuestionada sobre si habían disparado o no, se limitó a responder que «todos los medios que España pone a disposición cumplirán con todos aquellos cometidos que le ordenen».

Las próximas patrullas que realicen los F-18 españoles deberán ser más extensas, pues como explicó ayer Ham, la coalición pretende ampliar la zona de exclusión a Brega, Misurata y hasta Tripoli, lo que supondrá un área de vigilancia de más de 1.000 kilómetros. Según fuentes militares consultadas por este periódico, durante su misión de ayer, de riesgo medio, los aviones tuvieron que realizar un reabastecimiento en vuelo para no interrumpir su vigilancia.

Las fuerzas aliadas realizaron ayer entre 70 y 80 salidas hacia territorio libio, entre ellas las de los cazas franceses, aunque en esta ocasión no abrieron fuego sobre ningún objetivo en tierra. Esta misión, destruir elementos terrestres como radares o baterías antiaéreas, no entra dentro de las obligaciones de los cazas españoles, que sólo deben vigilar el espacio aéreo. Desde ayer, según el premier británico, David Cameron, ya no quedan defensas antiaéreas en territorio libio, por lo que las patrullas no tendrán que preocuparse tanto del fuego terrestre. Pero a última de la tarde, la cadena Al Yazira aseguraba que, tras un nuevo ataque aliado sobre Trípoli, se escuchaban disparos de la artillería antiaérea leal al dictador.

Avance marítimo

Mientras los cazas despegaban hacia Libia, el submarino «Tramontana» zarpaba de su base en Cartagena con destino hacia las aguas frente al país norteafricano. A las ocho de la mañana, el S-74 salió del puerto camino de un punto indeterminado del Mediterráneo para unirse al resto de fuerzas navales aliadas. Desde ese momento está a las órdenes del general Ham, que ayer ya lo incluía entre los medios que patrullan las aguas libias para evitar que lleguen armas al dictador Gadafi. Lo cierto es que el Consejo Atlántico aún no ha aprobado la misión de embargo marítimo, pero aún así esta tarea es primordial para minimizar las capacidades militares del régimen libio. El submarino aún tardará dos o tres días en posicionarse en el teatro de operaciones. Una vez allí, con una dotación de 60 hombres, realizará tareas de vigilancia y reconocimiento de objetivos.

El «Tramontana» cuenta con cuatro tubos lanzatorpedos de 533 mm., con sistema de recarga y atacado neumático y está armado con torpedos filoguiados, torpedos antisubmarinos y minas tipo MCC-23F. Su discreción lo convierte en una de las armas más adecuadas para este tipo de misión.

Por su parte, la fragata «Méndez Núñez» seguía ayer navegando rumbo a la base naval de Rota, donde quedará preposicionada a la espera de órdenes de la OTAN. Su llegada a la base gaditana está prevista para hoy por la mañana y allí quedará en alerta hasta recibir el visto bueno de la Alianza Atlántica. Tanto esta base como la de Morón, en Sevilla, están recibiendo medios aliados que se preposicionan para unirse al operativo desplegado en el Mediterráneo y en bases al sur de Italia, según confirmó ayer Chacón.

El que sí se unió ayer a la operación fue el portaaviones francés «Charles De Gaulle», el más poderoso de Europa. Al mismo tiempo, Noruega enviaba ayer seis F-16 a la espera de que la Alianza Atlántica asuma el mando y cuatro Mirage qatarís tenían previsto aterrizar en una base griega, aunque sin especificar cómo actuarán.


Ataque talibán en Qala i Now
La base de las fuerzas españolas en la localidad afgana de Qala i Now fue atacada ayer con dos cohetes lanzados por un grupo de insurgentes sin que se provocaran daños personales. Uno de los cohetes cayó en el interior de la base «Ruy González de Clavijo» (al noroeste de Afganistán), provocando sólo pequeños daños materiales y sin que ningún militar sufriese heridas, según informó el Ministerio de Defensa. El otro proyectil impactó en el exterior de la base y en las inmediaciones de la pista de aterrizaje del aeropuerto de esta ciudad afgana.Es el primer ataque desde hace meses en el acuartelamiento español.


Sin bajas entre los civiles
La intervención militar en Libia ocupó ayer, como no podía ser de otro modo, buena parte de la reunión de la dirección federal del PSOE. Y el presidente Zapatero trasladó a sus compañeros que se ha cumplido el primer objetivo que se pretendía, este es frenar los ataques de Muamar Gadafi, sin que se hayan producido muertos entre la población civil.

Zapatero quiso dejar claro ante el PSOE que esta actuación está auspiciada por la ONU, en lo que se entendió como un afán claro de marcar distancias con la guerra de Iraq. Pese a ello hay socialistas que son conscientes del desgaste que esta misión les puede reportar.