Para profesionales afortunados

Mercedes adapta los chasis de su serie G a carrocerías útiles para todo tipo de trabajos que exijan la eficacia de uno de los mejores todoterrenos que ofrece el mercado actualmente

La mecánica, el diésel V-6 de 185cv, es común a todas las versiones. A partir de ahí, cada cliente decidirá qué carrocería o elementos se adaptan mejor a las necesidades de su trabajo
La mecánica, el diésel V-6 de 185cv, es común a todas las versiones. A partir de ahí, cada cliente decidirá qué carrocería o elementos se adaptan mejor a las necesidades de su trabajo

Cuando hace algo más de treinta años, concretamente en 1979, Mercedes sacó al mercado la serie G, supuso una revolución en el campo de los coches todoterreno. Como no podía ser de otra forma, la firma de Stuttgart realizó un coche verdaderamente perfecto para el fuera de carretera, con unas posibilidades de utilización que superaban con mucho el nivel de conducción del comprador medio. El G fue un coche concebido en su momento para la utilización por parte de las Fuerzas Armadas alemanas y de varios países que se apuntaron rápidamente a poseer un vehículo tan eficaz. Pero la aplicación a la vida civil no tardó en llegar, con vehículos que unieron la mayor de las eficacias con la terminación más lujosa. Éxito seguro, como así lo acreditan las doscientas mil unidades vendidas desde entonces.

Este todoterreno de lujo se adapta ahora también a los trabajos profesionales. Mercedes ofrece el conjunto de motor y bastidor para adaptarlo a las necesidades específicas de cada trabajo profesional que exija la mayor de las eficacias para quienes necesiten un todoterreno verdaderamente exigente, ya que el precio puede no justificar el empleo de este coche en circunstancias normales. Sin embargo, si hay, por ejemplo, que hacer una revisión en las líneas de alta tensión de una sierra y se tiene que ascender por una trinchera o un cortafuegos, entonces es cuando el Mercedes G supera a sus rivales.

La gama Profesional de la serie G se sirve con carrocería de «station wagon», de furgón o sólo el chasis cabina, que puede llevar una estructura de acero con plataforma de carga de suelo de madera, o con cualquier otra adaptación que se precise según las necesidades del trabajo que tengamos que ejercer.

La parte mecánica del robusto V-6 diésel Mercedes desarrolla una potencia de 185 caballos y monta un cambio automático de cinco velocidades. Incorpora de serie tres bloques de diferencial al 100% que se pueden conectar sin tener que detener la marcha. Su precio, a partir de 63.000 euros, hace de él una herramienta de trabajo costosa, pero tremendamente eficaz y duradera. Sus aplicaciones son ilimitadas.