Queremos ser más altos

Tom Cruise ha pegado un estirón en sus últimas apariciones. No ha pasado por quirófano, pero las técnicas de crecimiento logran lo que parecía imposible. Desvelamos algunas de ellas

«LOOK» Gracias al peinado, levantado en las raíces, su estatura sube 4 centímetros
«LOOK» Gracias al peinado, levantado en las raíces, su estatura sube 4 centímetros

El pasado mes de junio, en el estreno mundial de la película «Noche y día» en Sevilla, Tom Cruise levantaba el «arresto domiciliario» a los tacones de su esposa y la permitía posar junto a él encaramada a unos stilettos de 12 cm de Azzedine Alaia.

El hecho, sorprendente si recordamos que desde el inicio de su relación Katie Holmes sólo se ha atrevido a calzar bailarinas en compañía del actor –reservando los Manolos y los Louboutin para los paseos por el parque con su hija–, coincidía con una sospechosa forma que se dibujaba en el interior del talón de las botas –ya de por sí extremadamente altas– de Tom Cruise.

¿Alzas? Todo apuntaba a ello. El rodaje de esta película bien podría haber descubierto al actor el universo masaltos.com, una empresa española, con sede en la capital hispalense, especializada en fabricar zapatos con alza incorporada capaces de regalar siete centímetros de altura y que, se rumoreó en su día, surte en el armario de Nicolas Sarkozy. Pero dejando a un lado las especulaciones, lo que sí está claro es que las cuentas no cuadraban. Si la estatura oficial del actor es de 1,70 centímetros de altura –la no oficial apunta a algo menos– y Holmes mide 1,87 con tacones, no es posible que en los posados ella sólo le saque medio palmo. Las cuentas seguían sin salir el pasado martes durante la «première» de «Noche y día» en Tokyo, pero, en esta ocasión, arrojaban más pistas sobre el «estirón» de la estrella.

Tom Cruise posaba del brazo de la coprotagonista del filme, una Cameron Díaz que sólo le sacaba dos dedos de altura calzando las mismas botas con las que se presentó en Sevilla y, si se examina detenidamente su anatomía y se echan cuentas, puede descubrirse que entre el tacón del calzado (de casi tres dedos de grosor), el de las alzas (3 centímetros) y el peinado que estrenaba, levantado en las raíces (4 centímetros), Tom Cruise logra rozar el metro ochenta de estatura. Algo nada desdeñable cuando se posa junto a una mujer que mide 1,75 y que va equipada con sus mejores tacones.

Ellas lo tienen más fácil, les basta encaramarse a unos de 12 centímetros para estilizar su silueta. Pero los hombres, hasta hace muy poco tiempo, tenían que conformarse con las alzas y sus limitaciones, buscando el calzado que mejor las encubriera, o dejarse crecer tupé. Y decimos «tenían» porque en la actualidad los avances médico-estéticos amparan técnicas «de crecimiento» que logran este imposible. ¿Las conocerá Tom?


Tacones internos
Quizá el actor haya oído hablar de una curiosa intervención estética, desarrollada por el cirujano plástico Luis de la Cruz, de la clínica La Luz de Madrid, y que lleva cerca de dos años realizándose con éxito en nuestro país. Permite crecer hasta cinco centímetros en los casos más especiales y consiste en implantar unas láminas de silicona entre el cuero cabelludo y el hueso del cráneo. Con una intervención se consigue un aumento de dos o tres centímetros. Para llegar a los cinco, habría que realizarla en dos fases: una para colocar un expansor bajo el cuero cabelludo y, una segunda, para colocar el implante.

Pero la silicona no es la única vía para ganar centímetros. Las infiltraciones de ácido hialurónico a las que muchas mujeres recurrían para mitigar el dolor en la cabeza de los metatarsianos a consecuencia del uso de los tacones ha dado paso a otra técnica «de crecimiento» que consiste en inyectar Macrolane en la zona del talón para construir una especie de tacones internos.

Puede sonar estrambótico, pero la doctora María José Barba, especialista en medicina-estética y pionera en el desarrollo de esta intervención, explica a LA RAZÓN que se trata de una técnica cada vez más demandada. Tanto que se realizan «hasta cuatro intervenciones diarias y, aunque por lo general se trata de pacientes que necesitan un par de centímetros para poder realizar determinados trabajos que exigen una estatura mínima –azafatas, bomberos, policías–, también es fácil encontrarse con motivos puramente estéticos y a hombres que no quieren ser más bajos que sus parejas. Del total de pacientes que reclaman esta técnica, el 70 por ciento son hombres». La intervención, que se realiza bajo anestesia local, es sencilla, y el talón, una zona resistente que no suele presentar problemas posteriores. ¿Se trata de inyectar sin más, hasta obtener la altura deseada? No, como señala la doctora, «el límite está en cuatro centímetros pero, para conseguir llegar a estas medidas habría que dividir la intervención en dos o tres fases, ya que por sesión sólo se ganan dos centímetros». En cuanto a los resultados, no son definitivos, pero sí muy duraderos: «el Macrolane tiene una duración aproximada de 12-18 meses y el relleno siempre desaparece de forma gradual y sin dejar ningún residuo», explica la especialista.
 
El pelo también puede convertirse en una herramienta excepcional a la hora de arañar centímetros de estatura. Pero no es necesario convertirse al «rock´n roll way of life» y dejarse crecer un vertiginoso tupé. Como señala Eduardo Sánchez, director de los salones de peluquería Dessange en Madrid, «la talla es un factor que se tiene en cuenta en nuestro salón y hay distintas técnicas que pueden lograrlo: en el caso de los hombres, el tupé es la opción más sencilla, pero hay que saber que no es necesario cardarlo, y que la clave está en el corte, que debe ser desfilado en el frontal, de manera que sólo con una pequeña dosis de cera o laca pueda coger forma».


Una discreta cresta
El nuevo corte de pelo de Tom Cruise parece diseñado a medida para este fin, pero, como continúa el estilista, «otra opción es construir una discreta cresta desde la coronilla hacia el frontal y otro truco que funciona bien, en hombres y mujeres, es cardar un pequeño mechón justo en la coronilla y desordenarlo después. A la clientela femenina siempre le recomendamos el moño italiano, y las nucas despejadas o muy degradadas que estilizan al máximo». Para conseguir esto hay que tener una decente mata de pelo. El doctor Alberto Gorrochategui, especialista en técnicas de injerto capilar de la clínica Ercilla de Bilbao, explica a este diario cómo «es frecuente encontrarse en la consulta a hombres que solicitan dicho tratamiento, ya no por poner fin a la calvicie, sino por ganar altura». No se trata de una simple ilusión óptica. Como señala el experto, «cuando el pelo crece, se ganan, como mínimo, dos o tres centímetros de alto».