«Follies» vuelven las luces de candilejas

Cuándo: desde hoy hasta el 8 de abril.Dónde: Teatro Español. Madrid. Cuánto: de 8 a 30 euros. Tel. 91 360 14 90. 

Cuando caiga el telón será la última vez que lo haga. El Teatro Weismann de Nueva York, que lleva años cerrado, convertido en sala de danza, cine, incluso cine porno, tiene una última función estelar antes de que, al día siguiente, tiren abajo sus puertas para convertir la vieja sala, que tantas noches de estreno y lentejuelas ha visto, en aparcamientos. Pero esa última función no será como las demás: el antiguo propietario, Dimitri Weismann, ha reunido a las que en su días fueron estrellas de su local para viajar por una noche a los viejos tiempos. Sin duda, Stephen Sondheim, hombre de teatro hasta la médula, tuvo claro en 1971 que el teatro «serio» no es nada sin sus raíces populares, que las varietés, el musical, la opereta, la zarzuela incluso, son las bisabuelas del musical del que el neoyorquino es maestro indiscutible. Lo raro es que su homenaje, «Follies», visto por activa y pasiva en Broadway –se estrenó en 1971 en el Winter Garden de Nueva York–, en Londres y otras muchas ciudades desde su estreno hace 41 años, no había llegado aún a España.

Su cuarto «Sondheim»
«Sondheimiólogo» por excelencia, con perdón del palabro, Mario Gas, que lo bordó con títulos como «A little night music» y «Sweeney Todd», estrena en el Teatro Español su cuarto musical del veterano autor. Será una gran producción con 39 actores y 20 músicos en escena, una apuesta por la alegría y la nostalgia, por el recuerdo de los viejos artistas, con un cartel plagado de talento que encabezan Carlos Hipólito y Vicky Peña, el dúo protagonista. Ellos son el matrimonio Stone, Benjamin y Phyllis, la mita de un cuarteto central de personajes que completa otro matrimonio, los Plummer, Sally y Buddy, a los que dan vida n Muntsa Rius y Pep Molina.

 Pero el reparto es mucho más amplio, y destacan nombres comoa Mónica López, Linda Mirabal, Asunción Balaguer y Massiel. La historia nos lleva de esa noche que reúne a los antiguos compañeros de escenario, en el mismo 1971, al pasado, con saltos temporales a 1932, 1938, 1940... Así, vemos y escuchamos los números que los artistas del «Follies» interpretabana de jóvenes, según los recuerdan, y conoceremos a los jóvenes Phyllis y Benjamin (Marta Capel y Diego Rodríguez) y a Sally y Buddy en sus tiempos gloriosos (Julia Möller y Ángel Ruiz). «Son gente que vive del aplauso, y veremos en escena cómo les suceden cosas

 Que «Follies» haya tardado cuatro décadas en llegar a nuestros escenarios no es para Gas algo extraño: «Hay textos, libros, películas, que tardan mucho en estrenarse en España, a pesar de ser verdaderas joyas. Tal vez sea porque Sondheim es un autor emblemático, pero sus producciones oscilan en diferentes tonos», reflexiona el director del Español. Y añade que «tiene una forma de entender el entusiasmo teatral que tal vez no despierta en los productores privados el mismo interés que otras propuestas más comerciales o evasivas». Dicho de otro modo: «Es un tipo de teatro musical que requiere un público inteligente. Entiendo que lo que se lleva es un tipo de musical pensado incluso para promover el turismo. Para ese propósito hay otros musicales más convencionales, que son por los que se han deantado en general siempre los productores privados». El de Sondheim es, explica Gas, «un teatro musical importante y complejo».

La historia, todo un canto de amor a las tablas que los alimenta, se ciñe al original de Sondheim, pero según Gas bien podría contener en su esencia un homenaje a las varités, a la zarzuela, al vodevil inglés o la «ballad-opera»... «Sondheim no es un nostálgico, pero sí alguien que, partiendo de la tradición más abdoluta, innova», defiende Gas. «Él siempre ha defendido que lo que hace es musical, no ópera contemporánea. El montaje es un homenaje al género, pero no desde la nostalgia, sino siempre mirando al presente y al futuro».

Un autor «total»
Con dirección musical de Pep Pladellorens, la orquesta interpreta en directo la partitura y cancionesa de Sodnheim, un autor «total» que, al contrario a otros compañeros de profesión, firma música y letras en sus obras. «Es un hombre que ha revolucionado el concepto del musical», explica con entusiasmo Mario Gas. Todos los intérpretes hablan, cantan y bailan en esta producción. Para Carlos Hipólito y Vicky Peña no es novedad: ambos están curtidos en musicales –ella más, él hizo sus pinitos en «Historia de un caballo»– y, cuenta la actriz, el musical ayuda. «Las canciones de Sondheim son auténticas pistas de desarrollo de la trama, no incrustaciones de relleno», explica Peña, quien matiza sin embargo que «es un autor que nunca resulta fácil, aunque lo parezca. Tiene intervalos diabólicos».

A modo de curiosidad, por este título han pasado nombres como Yvonne de Carlo, que interpretó a Carlotta Campion en la producción de 1971 y 1972 (se vio en Nueva York y Los Ángeles) y Blythe Danner, la madre de Gwyneth Paltrow, que fue Phyllis en el «revival» de 2001 en Broadway.

 

Una veterana que los conquista
La edad puede ser una cuestión mental, comno demuestra Asunción Balaguer, que actúa y entona «La canción del superviviente» en «Follies». Pasea sus 86 años como una rosa y derrocha actividad y simpatía. «Nos ha robado el corazón a todos, a la compañía y al público», cuenta Mario Gas, quien ya ha catado la reacción de un ensayo general, el miércoles, «que fue casi como un estreno, con lleno absoluto y gente haciendo cola en la calle para entrar».