Valencia alquilará hasta un 40 por ciento más de amarres gracias al AVE

La alcaldesa cree que las previsiones se quedan cortas, que la ciudad va a vivir un «boom» turístico nunca antes visto.

Rita Barberá y Quico Catalán, ayer tras la firma del convenio con el Levante UD
Rita Barberá y Quico Catalán, ayer tras la firma del convenio con el Levante UD

VALENCIA- «Valencia va a reventar de visitantes» con la llegada del AVE a partir del próximo mes de diciembre. Lo decía ayer la alcaldesa Rita Barberá, que ya prepara un plan para estimular la oferta turística de la capital y entre la que destaca la que persigue revitalizar la zona del dársena del puerto.
Lo confirmaban también las previsiones que maneja Gustavo Benavent, responsable de explotación Marina Real Juan Carlos I. Benavent celebra la llegada de la alta velocidad a la capital valenciana, porque supondrá entre un treinta y un cuarenta por ciento de incremento de la demanda de amarres.
Así, los propietarios que ahora atracan sus barcos en puertos baleares, podrán hacerlo en el valenciano por precios de alquiler para tres meses, que oscilan entre los 550 euros para las embarcaciones más pequeñas y los 30.000 para yates de ochenta metros. «Esperamos poder alquilar en los próximos meses otros noventa amarres», muchos de los cuales se deberán a la nueva conexión férrea.
Y es que Valencia pretende convertirse en el puerto deportivo de Madrid -a una hora y media de distancia en AVE- tal y como ya lo ha hecho en el plano comercial. Para ello, la marina cuenta con una oferta de 700 amarres -en la actualidad más de 400 ya están alquilados- y una oferta complementaria que ha tratado de mantener viva desde que viviera sus días de gloria en 2007 con la celebración de la Copa América.
Con tanta posibilidad «y ahora se nos cargan los chiringuitos». La primera edil no entiende cómo en momentos en los que se abren posibilidades tan interesantes, el Gobierno central tome decisiones tan «contrarias a los intereses valencianos». En este sentido, criticó la última orden de la Dirección General de Costas, que ha obligado a catorce establecimientos de la playa de Malvarrosa a retirar sus terrazas, una decisión que supone el despido de setenta empleados y la reducción de la actividad de estos locales en un sesenta por ciento, así como la retirada de 350 mesas y un gasto de 30.000 euros para los propietarios. «Un momento ideal para afrontar este gasto», ironizó.


Favores «che»
El Levante UD tiene como prioridad saldar sus deudas pendientes de sesenta millones, luego vendrá el nuevo estadio. Ayer dio un paso más en este sentido tras la firma de un convenio con el Ayuntamiento de Valencia para la recalificación de los terrenos del actual campo y la ubicación del nuevo. Según el presidente del club, Quico Catalán, la posibilidad de compartir estadio con el Valencia CF no entra dentro de sus planes. No obstante, apuntó la posibilidad de alguna excepción durante el tiempo que duraran las obras. «No renuncio a que en un futuro tenga que llamar a las puertas del Valencia para pedir un favor puntual y estoy convencido de que éste nos las abrirá como lo ha hecho en otros momentos».