El misterio de Hana Gadafi

La hija adoptiva dada por muerta en el ataque a Trípoli de 1986 está viva 

Hana Gadafi, en una imagen sin fechar publicada ayer por el diario «The Irish Times»
Hana Gadafi, en una imagen sin fechar publicada ayer por el diario «The Irish Times»

Madrid- Oficialmente, Hana Gadafi, hija adoptiva del desaparecido dictador libio, falleció en 1986, durante el bombardeo estadounidense al complejo de Bab al-Aziziya, en Trípoli. Sin embargo, documentos hallados en la embajada libia en Londres y en las residencias del clan podrían aclarar la misteriosa muerte de Hana. Al parecer, en el sótano de la legación se encontró suficiente material para pensar que la pequeña Hana, nacida presuntamente en 1985, está viva y residía, hasta ahora, en Libia.
En los papeles hallados se revela que en 2008, en plena distensión con el régimen, oficiales libios en Londres contactaron con un dentista británico para que se desplazara a Trípoli con el objeto de tratar a una paciente llamada «Hana Gadafi».
Los documentos incluyen un fax en el que el dentista, Stephen Hopson, escribe al por entonces embajador libio, Omar Jelban, para cerrar la visita. «Quiero confirmar mi viaje a Trípoli para tratar a Hana Gadafi este próximo fin de semana. Necesito un billete para el sábado 19 de abril con regreso a Londres en la tarde del 20», escribió Hopson. También –según reveló el rotativo «The Irish Times»– en el complejo del dictador se hallaron varias fotografías de la joven y certificados de sus estudios de medicina y de inglés en el British Council de Trípoli.
Siempre se ha dudado de la veracidad de la muerte de Hana. En 1999, la agencia de noticias china aseguró que estaba presente en un almuerzo con Nelson Mandela.
Pero éste no es el único misterio que rodea al delirante clan. Sobre el propio dictador circulan decenas de rumores. Algunos aseguran que lleva sangre judía y otros que tiene al menos dos dobles, con los que despista a los servicios de inteligencia.
Aunque nunca se ha podido comprobar, se cree que el dictador libio no dormía nunca dos noches seguidas en la misma cama, ni la compartía con la misma mujer. Su guardia de amazonas, jóvenes vírgenes expertas en artes marciales, tendrían la culpa. Pero el gran misterio es cómo logró Gadafi congraciarse una vez con la comunidad internacional y si podrá reinventarse de nuevo.