«El Hijo de Satán dijo que curaría a mi mujer en 20 días»

Una víctima llegó a pagar al «brujo» más de 7.000 euros

Madrid- Ángel González vio al «verdadero hijo de Satán» en Telecinco, concretamente en «Sálvame». Carlos Javier Rojas Luna, nombre verdadero del supuesto sanador, compartía plató con los habituales colaboradores del programa. Y aseguraba que muchos famosos habían recurrido a él para que les eliminara el «mal de ojo». «Decía que había atendido a Marujita Díaz y María del Monte», afirma Ángel. Tras verle en plató, contactó con él. ¿El motivo? Ningún médico ha podido decir qué le ocurría a su esposa, Elena. «No dormía, sufría un desasosiego constante, sentía que algo la amenazaba... Gasté mucho dinero en médicos», dice. Por ello, la mujer pensó que podía «estar poseída por espíritus malignos».
El «hijo de Satán» le dio la razón en el diagnóstico y le aseguró que «en veinte días lo dejamos "niquelado"». En principio, le dijo que «tenía que comprar potingues que valían mucho dinero, con los que bendeciría las puertas de la casa». De hecho, Ángel pagó 3.000 euros por un par de velas «que le tenían que traer desde Venezuela». Por ello, el hombre tuvo que pedir un préstamo.
Sin embargo, tras consultar con una tienda, Ángel descubrió que esos productos no valían más de doce euros». Con todo, «el vidente me iba pidiendo más dinero». El «tratamiento» duró dos meses. ¿Los gastos? Más de 7.000 euros. «En un momento dado, me dijo que ya no podía hacer más», afirma Ángel. Desde entonces, no ha vuelto a tener noticias suyas.
El caso del «verdadero hijo de Satán» saltó a la luz en octubre de 2009. La Guardia Civil detuvo a Rojas Luna en Chiclana de la Frontera (Cádiz) por liderar, presuntamente, una secta satánica que esclavizaba a sus clientes, que acudían a la santería, el esoterismo y los ritos diabólicos para solucionar sus problemas. Tal como informó el Instituto Armado, se creaba un vínculo de subordinación y dependencia. De hecho, aparte de pagar grandes cantidades de dinero –no menos de 3.000 euros–, algunos vendieron sus propiedades para pagar a su «gurú». La Guardia Civil denunció situaciones humillantes: el líder, después de atar a sus víctimas, les decía que, si le desobedecían, «el diablo mataría primero a sus familiares» y después a ellos. ¿Las consecuencias? Los hombres hacían reformas en el domicilio del detenido y las mujeres, llamadas «mujeres de Satán», realizaban tareas domésticas. Además, les obligaban a asistir a rituales en los que se sacrificaban animales. Ni qué decir tiene que muchas de las víctimas fueron atendidas psicológicamente. Pese a todo, el «hijo de Satán» salió de prisión el pasado agosto tras pagar una fianza de 4.000 euros.