El nuevo ministro británico de Finanzas creará un organismo fiscal independiente

El nuevo ministro británico de Finanzas, George Osborne, creará hoy un organismo fiscal independiente que rectifique las "previsiones", según él, amañadas de los anteriores gobiernos laboristas.

Osborne colocará provisionalmente a Alan Budd al frente de la nueva Oficina de Responsabilidad Presupuestaria, que se encargará de examinar las cuentas del Tesoro y de preparar una "contabilidad como es debido".

En unas declaraciones que publica hoy el diario Financial Times, Osborne acusa a los laboristas de haber "manipulado las previsiones para ayudar al (anterior) Gobierno (de Gordon Brown) a presentar el presupuesto que le interesaba".

Su decisión de delegar la responsabilidad de las previsiones de crecimiento y finanzas públicas a un nuevo ente público tiene cierto paralelo con la de Gordon Brown, nada más asumir el cargo de ministro de Finanzas, en 1997, de delegar la política monetaria a un Banco de Inglaterra independiente.

Osborne acusó al precedente Gobierno laborista de haber ocultado una serie de datos en el último momento y le calificó de "totalmente irresponsable"por la "terrible herencia fiscal"que ha dejado al país.

El político conservador anuncia en la entrevista que reducirá en dos tercios las primas que el anterior Gobierno había decidido pagar a los funcionarios públicos, lo que permitirá ahorros de 15 millones de libras (17,6 millones de euros).

Pero el primer gran paso hacia la reducción del déficit británico de 163.000 millones de libras (191.000 millones de euros) lo dará la nueva coalición conservadora-liberaldemócrata esta misma semana cuando Osborne dé los detalles de cómo proyecta ahorrar 6.000 millones de libras (7.020 millones de euros) durante este primer año.

El anterior Gobierno laborista, y también los liberaldemócratas en la reciente campaña electoral, se habían opuesto a ese recorte del gasto con el argumento de que pondría en peligro la iniciada recuperación económica al aumentar el desempleo y reducir el gasto público y privado.

En su entrevista con el diario británico, Osborne da también a entender que la nueva coalición va a verse seguramente obligada a aumentar los impuestos más de lo que querían, en lo que se interpreta como una concesión a los liberaldemócratas.

En un principio, los "tories"hablaban de una relación de 80 a 20 entre recorte de gasto y aumento de impuestos, pero Osborne aclara que nunca insistió en que ésa debía ser necesariamente la regla.

En unas declaraciones a la BBC, el primer ministro, David Cameron, no quiso por otro lado descartar el domingo una posible subida del IVA y se limitó a decir que habrá que esperar al primer presupuesto de la coalición.

Al igual que sus nuevos aliados liberaldemócratas, Osborne se dice en su entrevista con el Financial Times preocupado por las pagas y primas de los banqueros.

Y señala que estudiará la posibilidad de un nuevo impuesto sobre los beneficios y las remuneraciones del sector en el marco de un acuerdo patrocinado por el Fondo Monetario Internacional, al margen del gravamen que él ha propuesto.