Los Farrelly ni un pelo de tontos

Ricky y Fred no pueden evitar mirar a cualquier mujer que se les cruce por delante. Sus esposas les dan una semana de libertad extramatrimonial. Es la «Carta blanca» de los hermanos más polémicos e irrverentes de Hollywood.

Son hermanos y muy bien avenidos. El suyo es uno de los tándem más prolíficos y taquilleros de la pantalla. Bob y Peter, tanto monta, presentan su nueva comedia, «Carta blanca», en la que dos maridos tendrán una semana libre fuera del matrimonio para divertirse, aunque se dan cuenta de que no es oro todo lo que reluce. No obstante, la pareja ya pergeña la que será su nueva cinta, «Los tres chiflados», para la que no les importaría contar con Sean Penn, y que está inspirada en una serie de 190 cortos titulada originalmente «The Three Stooges» que emitió Columbia desde 1934 hasta 1958.

-¿Ha nacido «Carta blanca» de su propia experiencia?
-Peter Farrelly: ésta es probablemente la película más personal que he hecho desde «No puedo perderte por algo tant tonto como el sexo». Ambos estamos casados, Bobby desde hace 20 años, y yo desde hace14, así que la idea del filme nos resultó atractiva.
-Bobby Farrelly: trabajamos en el guión durante años. Queríamos contar bien la historia porque sabíamos que era territorio peligroso hablar sobre el matrimonio, pero al final nos atrevimos.

-Los protagonistas no resultan odiosos para el público porque demuestran que tienen corazón. ¿Cómo consiguieron que empatizaran con los espectadores?
P-. F: Supongo que ahí precisamente radica la dificultad. Los protagonistas no tiene maldad, no engañan, ni son mentirosos. Son mirones, sencillamente. Es a ellas, a sus esposa,s a quienes se les ocurre la idea de darles carta blanca. El personaje de Owen Wilson le dice a su mujer que si está loca cuando le plantea esa peculiar semana de vacaciones fuera del matrimonio. Puesto que creen que si no fuera por ellas estarían disfrutando de una vida totalmente diferente, ¿por qué no darles un poco de cuerda para que se topen de bruces con la cruda realidad?

-Ustedes han sido criticados por mofarse de personas con alguna discapacidad.
-B. F: Nosotros somos discapacitados emocionales. Nos identificamos con los protagonistas. Cuantas más debilidades tienes, cuanto más te equivocas, más divertido te vuelves.

-Jason Sudeikis, que interpreta a Fred, sufre lo suyo en el filme.
-B.F: Leyó el guión antes de comprometerse y conocía a su personaje. Todos los actores que trabajan con nosotros saben lo que les espera. Como directores, nos aseguramos de que se sientan cómodos con su interpretación, pero seguimos un guión.
-P. F: Yo tengo una máxima: cuando alguien exige salir bien en la pantalla se acaba la diversión. Si pensamos que algo es divertido, nos lanzamos de cabeza. Nos encanta ver hasta dónde llegan.

-Hablemos de eso precisamente. En la cinta hay una escena donde Owen es revivido por un hombre totalmente desnudo, una imagen que ya se va a asociar con él para siempre.
- B.F: me resulta curioso porque ese era precisamente el temor que sentía Owen antes de rodar esa escena: que alguien le hiciera una foto y la colgara en Facebook o en su teléfono.

-¿Donde encontraron al actor para rodar esa escena?
-B.F: Fue sencillo. Pusimos un anuncio en el periódico y se presentaron un montón de aspirantes, les hicimos unas pruebas y elegimos. Teníamos bastante material.

-¿No cree que, en ocasiones, abusan de las escenas escatológicas?
-B. F: Nos divierte ese tipo de humor. Yo doy mucho crédito a los actores y actrices que se atreven con ese tipo de escenas porque resultan bastante difíciles.
-P. F: Estamos orgullosos de esas secuencias. Todo el mundo va al baño.

-Con películas como «Dos tontos muy tontos» y «Algo pasa con Mary» cambiaron la historia de la comedia. ¿Creen que tienen la obligación de subir el listón siempre?
-P. F: Después de rodar «Yo, yo mismo e Irene» parecía que estábamos compitiendo con nosotros mismos y no quisimos seguir avanzando por ese camino. Rodamos varias películas para adolescentes con el fin de escapar del estigma y poder respirar. Con «Carta blanca» sentimos que estábamos preparados para la comedia cruda. Una de las cosas que he aprendido es que mis amigos solteros mienten como bellacos: ser libre como un pájaro, poder hacer lo que te venga en gana todo el tiempo, no resulta tan estupendo.

-Y ahora vuelven a dar un giro y regresan a la comedia infantil con el remake de «Los tres chiflados».
-P. F: Así es. Ésta es la película más excitante y aterradora de nuestra
carrera. Algunos piensan que estamos locos por arriesgarnos a hacerla. Lo que yo argumento cuando nos dicen eso es que una película como «Los tres chiflados» necesita el tratamiento de primera clase que le vamos a dar. Queremos brindar esta historia a la nueva generación.

-¿Ya saben con qué actores van a contar?
-P. F: Aún no, hemos empezado el casting hace pocas semanas, por eso todavía no tenemos a ninguno. Una vez que contratemos al primero será más sencillo encontrar a los demás porque de lo que trataremos es de hallar un equilibrio en el trío protagonista. Y el primero es el que va a marcar la pauta.

-Se ha hablado de nombres como Benicio del Toro, Jim Carrey, Sean Penn, Johnny Knoxville y Andy Samberg para dar vida a Larry.
-P. F: Larry es el amigo más difícil de identificar con un actor. Los otros dos son no lo son tanto. Sean Penn es uno de los mejores actores del planeta. Si él quiere dar vida a Larry por supuesto que le vamos a contratar porque si hay alguien que pueda interpretarlo ése es Sean Penn. La verdad es que no nos obsesiona el tema. Por ejemplo, Jim Carrey ocupaba el número 150 en la lista de los seleccionados para «Dos tontos muy tontos» y al final fue el mejor para el papel.


- Elogio de la imbecilidad
«Vaya par de idiotas»
Estrenada en 1996, la película se centra en las peripecias de un jugador de bolos a quien su padre enseñó el oficio. Woody Harrelson, Randy Quaid y Bill Murray (impagable como el malo de la película) hacen pleno en esta comedia, copiada después hasta la extenuación.
«Algo pasa con Mary»
Cameron Diaz y su flequillo petrificado se quedaron grabados en la retina de los espectadores. Junto a ella, la divertida Mary –de la que todos se prendaban–, Ben Stiller y Matt Dillon completan el taquillero triángulo que protagonizó hilarantes «gags».
«Yo, yo mismo e Irene»
Jim Carrey despliega toda su artillería de muecas y gestos al encarnar a un policía con doble personalidad que deberá escoltar a René Zellwegger, una mujer que se verá atrapada entre el agente bonachón y su otro yo, que deja al descubierto sus más bajos instintos.
«Amor ciego»
En 2001, los Farrelly dieron otra vuelta de tuerca a su producción para hacernos ver que lo que realmente importa es la belleza interior de las personas. Es lo que le ocurre a Jack Black, enamorado de una tan obesa como bondadosa Gwyneth Paltrow, a quien él ve delgada.


El detalle
UNA TOALLA REDONDA

Los hermanos, oriundos de la localidad de Cumberland, en Rhode Island, obtuvieron su primer golpe de suerte con la venta de dos episodios a la premiada serie «Seinfeld», para la NBC. Continuaron escribiendo guiones y vendieron media docena de ellos antes de que «Dos tontos muy tontos» llegara a la pantalla. En su opera prima, Peter hizo su debut como director, mientras que Bobby fue co-productor. Un año más joven que su hermano, pero tan inquieto como él, es el inventor del Sunspot, la primera toalla playera con forma redonda.