El radicalismo de Laporta entra en el Parlament a costa de ERC

«¡La fuerza del independentismo ha entrado en el Parlament!». Con ilusión pero aún prudencia, el tercero en la lista de Solidaritat Catalana Per la Independencia (SI), Uriel Bertran, se mostró orgulloso de los primeros sondeos que apuntaban que el partido de Joan Laporta contaría con 3 o 4 escaños en el parlamento autonómico.

El candidato a la presidencia de la Generalita de Solidaritat Catalana per la Independencia, Joan Laporta (c), acompañado por Anna Arqué y Uriel Beltrán, celebran los resultados de su formación
El candidato a la presidencia de la Generalita de Solidaritat Catalana per la Independencia, Joan Laporta (c), acompañado por Anna Arqué y Uriel Beltrán, celebran los resultados de su formación

De este modo, en sólo 4 meses, el sueño del ex presidente blaugrana se hacía realidad a medias. No lograba su ansiada, su cacareada mayoría absoluta, pero conseguía colarse en la Cámara autonómica, beneficiado por el desencanto del secesionismo con ERC y la popularidad del ex presidente culé. «Este resultado histórico demuestra que Cataluña es una nación y al pueblo catalán no se le puede engañar y por eso asumismos el compromiso», afirmó Bertran ante la euforia de sus seguidores. Entre banderas independentistas catalanas, SI ya promete que lo primero que hará al poner el pie en el Parlament será impulsar la Ley de declaración de la independencia. «Pediremos la libertad de voto de todos los parlamentarios para que cada diputado pueda opinar sobre la independencia». Y como argumento para defender esa libertad de voto en favor de la secesión subrayó que «los catalanes tenemos los mismos derechos que los toros para poder votar».

La euforia inicial por los prometedores cuatro escaños se mantuvo en la sede del partido, mezclada con nervios y con el miedo inicial de ver cómo durante más de una hora, los datos oficiales se empeñaban en darles sólo un representante. Pero el tiempo, y urna a urna, hasta el 95,09 escrutado, fue elevando su representación hasta lo que decían los sondeos: cuatro diputados. Y con eso, la euforia estalló al grito de «¡Laporta presidente, Cataluña independiente!» Bastante, si se tiene en cuenta que sólo ha tenido cuatro meses y que su discurso estaba vacío de propuestas. Ni una palabra sobre sanidad, ni mú sobre educación, porque todo eso son cuestiones «secundarias». Lo prioritario para Laporta, lo único, su obsesión y objetivo como político primerizoes la declaración unilateral de la independencia de Cataluña.

Con lo logrado ayer no podrá hacerlo como quería, desde su soñada mayoría absoluta, pero hará ruido en el Parlament, el suficiente para encandilar a los que antaño pusieron en manos de Esquerra su soñada nación catalana independiente.

Conscientes de su posición, tendían una mano envenenada al ganador, a CiU.