«La carta de Fariñas fue la petición de un hermano que agoniza»

Guillermo del Sol: «La carta fue la petición de un hermano que agoniza» / Fariñas escribió a su «tocayo» para que dejara una huelga de hambre y lo sucediera después de su muerte 

El disidente cubano Guillermo del Sol
El disidente cubano Guillermo del Sol

«Hermano de lucha, ideas y sobre todo de huelgas de hambre. No te voy a ir por las ramas: yo me estoy muriendo». Así comienza la misiva titulada «Carta póstuma» que el disidente cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde hace más de cuatro meses, y cuya salud ha empeorado en las últimas horas, envió a Guillermo del Sol, otro opositor del régimen cubano, la madrugada del lunes.En la carta, fechada el 27 de junio, Fariñas le hace dos claras peticiones: que Del Sol deponga por ahora la huelga de hambre que, en solidaridad con él y los presos políticos de la isla, inició el pasado 30 de mayo, y que lo sustituya una vez que él muera.«Lloré, no me apena decirlo, porque es difícil leer una carta donde un hermano se está despiendo de uno y donde le entrega tanta responsabilidad», dijo Del Sol en conversación telefónica con LA RAZÓN desde su vivienda situada en Santa Clara, localidad del centro de Cuba. Este albañil de profesión, de 44 años, recibió la misiva de manos de Ismeli Iglesias Martínez, el médico de Fariñas, quien se la llevó hasta su vivienda. Después de leerla, cuenta que habló brevemente con Fariñas por teléfono y que él se ratificó en todo. «Es una despedida y la petición de alguien que agoniza... Le dije que iba a acceder, porque yo lo respeto y admiro», comentó a este periódico. Del Sol conoció a Fariñas a finales de los 90, pero la relación de amistad se afianzó desde mayo de 2005, «cuando doy un paso a la vida pública. Yo atendía a los presos políticos en las cárceles, entre ellos a Ariel Sigler, recién liberado, pero que hoy es un cadáver viviente. Yo era un enlace, un visitador de los presos, que les llevaba la palabra de Dios como aliento. Así les podía pasar algunos alimentos incluso», contó.Vinculado al Movimiento Demócrata Cristiano de Cuba y posteriormente en la Coalición Central Opositora (CCO) y en la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, colaboró con Fariñas en su lucha por mejorar las condiciones de los opositores del Gobierno, de los prisioneros y por la libertad de expresión en la isla. Del Sol afirmó que tiene fuerza espiritual para continuar con esos planes, pese a que está enfermo. «Soy asmático crónico e hipertenso severo. Tengo que hacerme unos exámenes porque ahora presento síntomas de diabetes», detalló. Fuera de eso, padece una neumonía, tiene el pulmón izquierdo afectado y tras la huelga de hambre que llevó durante casi un mes, quedó muy débil.Cuando dialogó con LA RAZÓN, apenas unas horas antes había ingerido alimentos sólidos. «Yo tengo fe en que no fallezca, pero si eso ocurre, estoy seguro de que Fariñas va a dejarnos un legado valioso», insistió.¿Por qué Fariñas lo escogió? «Cualquiera de nosotros podría sucederlo, considero que todos estamos aptos, todos somos buenos opositores, hombres valientes. Pero él en su carta destacó lo de mi condición cristiana. Soy licenciado en Teología y quizás eso pesó», respondió.Este disidente, con voz entrecortada, dijo haber leído varias veces la carta. «Te voy a pedir algo con el corazón a punto de dejar de latir. Que hagas un esfuerzo supremo y depongas la huelga, no por cobardía. Espero tu comprensión tocayo y que cuando te recuperes vengas a cuidarme» le escribió Fariñas. Atendiendo a ese mensaje, Del Sol tenía previsto ir anoche al hospital para estar con él, quizás en sus últimas horas.Perfil: «Desde niño sé qué es la cárcel»Guillermo del Sol conoce la vida de las cárceles cubanas desde su niñez y dice que eso le formó el carácter. «Yo tenía 4 o 5 años cuando visitaba a mi padre en la prisión de Sagua la Grande», contó en referencia a Loreto del Sol, un prisionero político en los 60.