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La cabeza del sanguinario capo valía 5 millones de dólares

La recompensa ofrecida por el narcotraficante -cuyo verdadero nombre es Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén- daba cuenta de la peligrosidad en la que las autoridades de ambos países consideraban al que era hasta hoy jefe del sanguinario cártel del Golfo.

La cabeza de "Tony Tormenta", el capo mexicano muerto hoy en un tiroteo con infantes de la Armada, estaba tasada en cinco millones de dólares por las autoridades estadounidenses y en la mitad de esa cantidad por México, según documentación oficial.

Entre sus otros alias están "Marcos Ledezma"y "Licenciado", este último título empleado comúnmente en México como una muestra de respeto.

La ficha del Departamento de Estado de EE.UU. -país que le reclamaba sus actividades de tráfico a gran escala de cocaína y marihuana- le adjudica una estatura cercana al 1,80 metros y unos 97 kilos de peso, y dice que comenzó su actividad criminal a finales de la década de 1980.

"Tony Tormenta"se hizo con el control de la organización criminal en 2003, tras la detención de su hermano Osiel, quien en 2007 fue extraditado a Estados Unidos, donde cumple condena.
El capo nació en Matamoros en 1962, y compartía el trono del cártel -fundado en la década de los 30 y uno de los más poderosos del país- con Eduardo Costilla, alias "El Coss". Según las autoridades mexicanas, el negocio de la organización criminal se centra en la cocaína, las drogas sintéticas y la marihuana.

El cártel, que tiene su sede en el estado mexicano de Tamaulipas (Golfo de México, frontera con EEUU), está embarcado desde principios de año en una sangrienta guerra con su antiguo brazo armado, el grupo de sicarios conocidos como Los Zetas, fundado por Osiel a partir de un grupo de desertores de las fuerzas especiales del Ejército.

La contienda por el control del territorio -extendida a los vecinos estados de Nuevo León y Veracruz- ha dejado centenares de muertos en ambos bandos y ha creado un ambiente de terror en la población civil.

Los Zetas decidieron independizarse del grupo comandado por "Tony Tormenta", lo que derivó en numerosos combates que continúan hasta hoy.

De acuerdo al semanario Proceso -que documenta minuciosamente el mundo del narcotráfico en México- "Tony Tormenta"estaba protegido por mandos policiales y altos funcionarios del estado de Tamaulipas, zona en la que se ocultaba.

El capo, "peligroso y sanguinario", se dejaba ver a menudo en lugares públicos de las urbes de Matamoros, Reynosa y Ciudad Victoria, de acuerdo a información de la agencia antidrogas estadounidense (DEA).

La muerte le sobrevino en un enfrentamiento a tiros con la Marina mexicana en Matamoros, en el que cayeron también tres de sus cómplices.

La dependencia de las fuerzas armadas, como resultado de operaciones de inteligencia, había dado con su paradero y se aprestó a detenerlo, lo que el capo intentó evitar huyendo.

"Tony Tormenta"es el tercero de los máximos dirigentes del narcotráfico mexicano que cae muerto en operativos gubernamentales en menos de un año, tras Arturo Beltrán Leyva (cártel Beltrán Leyva, diciembre 2009) e Ignacio "Nacho"Coronel (cártel de Sinaloa, julio).

La Marina fue también la que acabó con Arturo Beltrán Leyva, mientras que "Nacho Coronel"cayó abatido por el Ejército.

El balance de grandes arrestos del año en México se completa con el de Edgar Valdez Villareal, alias "La Barbie"(cartel del Pacífico sur, escindido de los Beltrán Leyva) capturado
con vida en agosto, y de su segundo Sergio Villarreal, alias "El Grande", en septiembre.

En lo que va de año, la feroz competencia entre clanes del narcotráfico se ha cobrado en México unas 10.000 vidas, según estimaciones periodísticas. Desde diciembre de 2006, la cifra se aproxima a los 30.000.