Y se consumó la salvación

El pleno del Congreso ha rechazado hoy las cinco enmiendas a la totalidad presentadas a los Presupuestos Generales del Estado para 2011 con lo que el Gobierno consigue así continuar con la tramitación parlamentaria del proyecto de ley.

El Congreso rechaza las cinco enmiendas a los presupuestos
El Congreso rechaza las cinco enmiendas a los presupuestos

Un debate que prometía ser anodino y aburrido, la crisis de Gobierno le robó el poco interés que tenía. Ése es el epitafio del primer examen parlamentario al que han tenido que someterse los Presupuestos Generales del Estado para 2011. Todo se había dicho ya en la víspera y ayer sólo se aplicó sobre el terreno la alianza del PSOE con los nacionalistas vascos y con Coalición Canaria para tumbar las cinco enmiendas a la totalidad presentadas en contra de su proyecto. Precisamente la aportación del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, fue felicitarse de que el resultado de la votación haya despejado la incertidumbre presupuestaria y dé un «horizonte de mayor seguridad» y un «marco económico más estable».

Las enmiendas de devolución del PP, CiU, ERC-IU-ICV y UPyD fueron tumbadas por 177 votos en contra, los de la bancada socialista unidos a los de los seis diputados del Partido Nacionalista Vasco y los dos de CC, frente a los 167 votos a favor y una abstención, del diputado de UPN, Carlos Salvador. La vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, insistió en que estos Presupuestos «ayudarán a la estabilidad y a la recuperación económica», al tiempo que dijo que «avanzan» hacia el cambio de modelo productivo.

También el discurso del principal partido de la oposición se ajustó al guión del día anterior. Rajoy reiteró que los Presupuestos de 2011 hacen que España «sea más pobre» y se «aleje de Europa». El Partido Popular presentará un amplio paquete de enmiendas para su discusión en la comisión de Economía.

Durante el debate, que duró cerca de una hora, la atención se la llevó la inminente remodelación del Gobierno. De hecho, los ministros salientes y cambiantes se dedicaron a despedirse y a recibir felicitaciones o ánimos, lo que obligó al presidente del Congreso, José Bono, a pedir que «al margen de saludos, ánimos y despedidas tengan la bondad de guardar respeto al orador, incluso los que no se despiden», informa Efe.