Historia

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Comerse el marrón por José Antonio VERA

La Razón
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En ninguna cabeza entra que tres altos cargos de las Fuerzas de Seguridad avisaran por su cuenta a un miembro de ETA de que se estaba gestando una operación antiterrorista y que como consecuencia de la misma se le iba a detener.

El propio Joseba Elosúa, responsable del denominado «impuesto revolucionario» en el bar Faisán, transmite en declaraciones posteriores su total sorpresa ante un hecho tan inusual como increíble. Nadie mínimamente responsable puede entender que un policía pueda avisar a un delincuente para que huya, salvo que se trate de una orden superior, venida de arriba, y por motivo de fuerza mayor. Ya sabemos que los funcionarios policiales son muy disciplinados.

Por el relato de los hechos que hace el juez Ruz parece que García Hidalgo (director general de la Policía y de la Guardia Civil) habló durante casi media hora con el jefe superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamiés, y éste después con el inspector José María Ballesteros, responsable de trasladar a Elosua el móvil del chivatazo. ¿Actuaba García Hildalgo de motu propio o recibía órdenes de arriba?.

En tema tan delicado como político es impensable que un simple director general decidiera a su aire. De manera que, a partir de ahora, todo dependerá de la capacidad de aguante de los funcionarios imputados. De si quieren comerse el marrón o implican a quienes, como Camacho o Rubalcaba, les mandaban desde cargos más elevados.