La popularidad de Merkel en caída libre

Políticos y ejecutivos alemanes se muestran en desacuerdo con el Gobierno de la canciller alemana y una importante desmejoría en su imagen

Una encuesta realizada en Alemania entre 750 políticos y ejecutivos ha mostrado su desacuerdo con el Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel, lo que se suma a las diferentes críticas hacia la mandataria procedentes de los políticos y los medios de comunicación además de su declive manifestado en las últimas encuestas de opinión.

La encuesta, para la revista 'Capital', recoge la opinión de 750 políticos y ejecutivos realizada a finales de mayo y a principios de junio y muestra un grave deterioro en la imagen de la canciller. Así, más de tres cuartos de los entrevistados creen que su Gobierno de coalición es demasiado débil para enfrentarse a la crisis actual, y la mitad considera a Merkel como una líder débil, un incremento de 25 puntos respecto a la última encuesta, de diciembre de 2009.

El resultado de la encuesta es especialmente dañina ya que más del 80 por ciento de los encuestados ve que la economía se sostiene en su repunte actual pero el 69 por ciento no se muestra de acuerdo con las políticas económicas del Gobierno en comparación con el 37 por ciento el pasado diciembre.

"El Gobierno está en su punto final, pero no tiene la fuerza para dimitir ni le desafía ningún partido opositor que desee gobernar", señaló un analista del diario económico 'Handelsblatt', Mike Hanke.

El principal partido opositor, los Social Demócratas (SPD), han pedido nuevas elecciones, mientras que Los Verdes han pedido a Merkel que someta su paquete de austeridad a una moción de confianza en el Parlamento, causando dudas de su capacidad para conseguir el apoyo de la mayoría de su coalición.

Una encuesta publicada este fin de semana sugería que el 55 por ciento de los alemanes no cree que su coalición dure todo el período por el que ha sido elegido hasta el próximo 2013, lo que causó que el Gobierno llamara a la unidad.

La coalición de Merkel --formada por su Unión Cristiano Demócrata (CDU) y sus socios Liberal Demócratas-- perdió su mayoría en la Cámara Alta por la derrota en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia (NRW). Los recortes en el presupuesto, percibidos como el mayor intento de austeridad alemán desde la Segunda Guerra Mundial, estaban diseñados en parte para imponer la autoridad de la canciller sobre el Gobierno, pero las encuestas sugieren que la sociedad alemana los ve injustos y no cree que se pueda cumplir el ahorro prometido.

Además, debilitada por la dimisión el pasado mayo del ya ex presidente Horst Koehler --por los controvertidos comentarios que realizó sobre la presencia de tropas alemanas en Afganistán-- Merkel se enfrenta ahora a la tarea de hacer prevalecer a su propio candidato frente a las preferencias que han comenzado a surgir desde su propia coalición.