El monje negro

En Hispanoamérica el Monje Negro es una institución política. Puede ser un ministro o ajeno al Estado, y sirve discretamente como operador del Presidente de la República. Aunque no ostente cargo alguno, es un leal a su jefe de filas, su autoridad es indiscutible y temida y cuida las relaciones, la imagen y los contactos reservados de su señor sin desatender cualquier asunto tenebroso. En sus tiempos Rubalcaba fue un Monje Negro neto de Felipe González, y no sé si ha llegado a serlo de Zapatero, porque su excesiva exposición le ha llevado a sobreactuar y, perdiendo el hábito, no puede impresionar al penitente porque no inspira respeto verte en paños menores en los medios de comunicación. Su contrincante por el puesto es Miguel Barroso, un periodista tan inteligente que en seguida pasó a la publicidad, la imagen y las multinacionales. Ha sido Secretario de Estado de Comunicación de ZP y director de la Casa de América, pero su poder está en el lobby de los Jaume Roures, José Miguel Contreras, Emilio Aragón, la «Sexta», «Mediapro», «Goblomedia», y el diario «público», y el grupo prosocialista sustituto de una «Prisa» decadente en credibilidad y economía. Aunque Carme Chacón no hizo nada en Vivienda y se aprovecha en Defensa de que, como se dice en Francia, el Ejército es «el gran mudo», la tengo ley porque la vi en el velorio en Cortes de Gabriel Cisneros llorar como una Magdalena. La deseo que tenga bien repasadas las importantes cuentas publicitarias de su Ministerio no sea que aparezca, aunque fuera legalmente, la firma Young & Rubicam, porque su esposo sí que es su Monje Negro, y en tiempos de mudanza hay que ser prudentes.