Sólo prometen

Ningún ministro juró ayer el cargo n Rubalcaba recitó de memoria la promesa y Chaves «reprometió»

Pajín, en presencia de los Reyes y Zapatero, se acerca a la mesa donde prometió su cargo durante el acto de ayer en el Palacio de la Zarzuela
Pajín, en presencia de los Reyes y Zapatero, se acerca a la mesa donde prometió su cargo durante el acto de ayer en el Palacio de la Zarzuela

MADRID- En la antesala del salón de audiencias del Palacio de la Zarzuela, Rubalcaba y Caamaño conversaban, serios, en una esquina. Al lado, el resto de nuevos ministros hacían lo propio, animadamente, con el secretario de la Casa del Rey, Ricardo Díaz Hotchleiner. Una vez en el salón, el esquema se repetía. Rubalcaba, serio en el extremo de la fila; a su lado, Chaves trataba de sacar de la rigidez sonriente a Trinidad Jiménez; ésta, desbloqueada por la charla del andaluz, se volvía para hablar con un nervioso Valeriano Gómez y con Rosa Aguilar; Ramón Jáuregui y una pletórica Pajín, de charla. Junto a la mesa «de promesas» se mantenía un Zapatero satisfecho, regalando gestos de complicidad a sus nuevos ministros. Y para cerrar el cuadro, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, como notario mayor del Reino.


- Alfredo Pérez Rubalcaba
Tantas veces ha prometido cargos que recitó su compromiso de memoria, con la mirada al frente y la mano derecha puesta sobre la mesa, sin posarla sobre la Biblia ni la Constitución. La seguridad en persona. Correcta inclinación de cabeza ante los Reyes y al sitio.


- Manuel Chaves
El vicepresidente tercero «reprometió» su cargo al cambiar las atribuciones de su Ministerio y pasar a ser de Política Territorial y Administración Pública. Su presencia llegó a confundir a la Reina, que le preguntó que hacía ahí. Chaves, en su segunda promesa, tuvo que leer, aunque, a diferencia de Rubalcaba, estiró un poco más la mano derecha y la posó sobre la Carta Magna.


- Trinidad Jiménez
La nueva encargada de la Diplomacia tampoco era nueva en estas lides, pero la rigidez con que posaba al principio delataba sus nervios. Se acercó, agachó la cabeza de medio lado, las dos manos en la mesa y, leyendo, prometió su cargo. Nueva inclinación ladeada de testa y sonrisa al resto.


- Valeriano Gómez
El más nervioso de todos. Sin saber muy bien dónde poner los brazos durante la espera, se dirigió a la mesa, saludó a Don Juan Carlos y Doña Sofía con gesto inseguro, posó la mano en la Constitución y, como todos, prometió lealtad al Rey y la Constitución. Durante su promesa, el presidente mantenía la mirada perdida.


- Rosa Aguilar
La ex de IU sonreía como si le dieran el «oscar» mientras leían el decreto de su nombramiento. Rubalcaba y Chaves cuchicheaban. Su gesto al saludar a los Reyes no se acercó ni de lejos a lo que señala el protocolo, por el cuello chimenea de su levita o por ser la más de izquierdas, pero su lectura de la promesa fue firme, con la mano en la Constitución. Su última mirada, cosas del subconsciente, se dirigió fría al crucifijo de la mesa. Nuevo gesto extraño de despedida a los Reyes y a su sitio.


- Ramón Jáuregui
El católico nuevo ministro de Presidencia no se desvió un milímetro del guión. Prometió su cargo con la mano en la Constitución, leyendo el texto, mirando al Rey al prometerle lealtad y a la Prensa en momentos puntuales.


- Leire Pajín
La más joven del Gabinete, sonriente hasta el paroxismo, y sin la polémica pulsera de supuestos efectos beneficiosos, saludó y sonrió a los Reyes, leyó su promesa con la mano en la Constitución, mirando a Don Juan Carlos al prometerle lealtad y a la Prensa para sonreír, se giró, volvió con sus compañeros y se acabó el acto.


Biblia, Crucifijo y Constitución
- En la mesa donde prometieron ayer los ministros su cargo estaban, como siempre, la Constitución abierta por el título IV, un Crucifijo y la Biblia, abierta por el capítulo 30 del libro de los Números, que dice lo siguiente: «Moisés dijo a los jefes de la tribu de Israel: "Esto manda el Señor: si un hombre hace un voto al Señor o se obliga con juramento a alguna cosa, no faltará a su palabra; todo lo que haya salido de su boca, lo cumplirá"».



Felipe González ve ahora al mejor Zapatero
El ex presidente del Gobierno, Felipe González, afirmó ayer tras las últimos cambios en las carteras del Ejecutivo, que justo «en el momento en que está más machacado» se está viendo «el mejor» José Luis Rodríguez Zapatero, debido a que mantiene las reformas estructurales y a que ha logrado un gabinete reforzado. González, que participó ayer en una conferencia sobre Retos y oportunidades de Europa en el nuevo orden mundial en Alicante, también se mostró de acuerdo con el momento de los cambios, el presidente «ha medido bien los tiempos» puesto que «tocaba» una remodelación en su ejecutivo. A pesar de dar su confianza a Zapatero por la remodelación, el ex presidente del Gobierno pidió cautela. «Es correcto lo que ha hecho y ha puesto a gente potente en áreas importantes del Gobierno, aunque por los resultados los veremos», advirtió.