Griñán a Arenas: La juez Alaya «pone en los autos lo que ustedes le dicen»

El líder del PP-A, Javier Arenas, sigue desde su escaño la intervención de José Antonio Griñán
El líder del PP-A, Javier Arenas, sigue desde su escaño la intervención de José Antonio Griñán

Sevilla- El de ayer pudo ser el último cara a cara parlamentario de la legislatura entre el presidente de la Junta y el líder del PP andaluz. Con carácter ordinario no habrá más. Enero es mes no hábil, la Cámara se disuelve dos meses antes de las elecciones y el 18 o el 25 de marzo –Griñán no quiso deshojar la margarita– los ciudadanos están convocados a urnas. Más que un Pleno al uso, fue un debate de balance. El tono subió hasta tener un broche duro, bronco. Con el caso de los ERE fraudulentos –uno de los frentes que más ha erosionado a Griñán hasta situarlo a las puertas del desalojo de San Telmo– se disparó el termómetro.

Arenas entró de lleno en su primera intervención. «El escándalo de los ERE es la una historia de abusos, de malversación, de prevaricación». «De humor negro» calificó que la Junta haya tratado de reducir las responsabilidades políticas a un «director general», en referencia a Francisco Javier Guerrero, que fue el que habló ante la Policía de la existencia de un «fondo de reptiles». «Las responsabilidades alcanzan a medio gobierno y a su presidente».

Griñán dejó pasar la primera de sus intervenciones y Arenas volvió a cargar otra vez, acusando al Ejecutivo autonómico de obstaculizar a la Justicia. Le reprochó que recurriera uno de los últimos autos por considerarlo «engañoso» y le leyó el fechado el 30 de noviembre. Eligió el párrafo más polémico, en el que la juez instructora del caso, Mercedes Alaya, señala que los 4,8 millones de euros exigidos en fianzas sirven para «la devolución de las ingentes cantidades de dinero que de manera presuntamente ilícita han salido del erario público con la autorización y conocimiento de altos cargos de la Junta de Andalucía (...) y todo ello para favoreces a amigos, familiares y en definitiva a círculos próximos al PSOE».

Con la seguridad de que no iba a tener más réplicas del presidente del PP-A, Griñán dio rienda suelta a sus críticas más duras a la juez Alaya que se han escuchado en esta legislatura. «Yo leo los autos también y veo cómo engañan a la jueza, cómo enseñan aquí un papel y a los ocho meses lo mandan al juzgado», señaló en relación a una de las modificaciones presupuestarias del «fondo de reptiles» elevadas al Consejo de Gobierno bajo rúbrica y petición de Griñán, en calidad de consejero de Economía y Hacienda, cargo que desempeñó entre 2004 y 2009. Griñán acusó al PP de crear un «sumario paralelo para hacer conclusiones políticas», de estar «jugando y manipulando a la jueza». Alaya «pone en los autos lo que ustedes le dicen». Estos mismos reproches los habían pronunciado segundos espadas de Griñán como el portavoz parlamentario Mario Jiménez, pero nunca él. Ayer se metió hasta la cocina. El secretario general del PP-A, Antonio Sanz, acusó al presidente andaluz de «faltar el respeto» e «insultar» a la juez con un «ataque brutal». Como estaba previsto, el PSOE se opuso a la décima petición de creación de comisión de investigación sobre los ERE que sí respaldaron PP e IU.

 

«IU le hace el juego sucio a la derecha»
«Le dan al intermitente de la izquierda para girar a la derecha», le recriminó Griñán a Valderas refiriéndose, como en anteriores sesiones de control, al apoyo de IU al PP en el gobierno extremeño. «Son los que le hacen el trabajo sucio a la derecha, históricamente lo han sido». El coordinador general de IULV-CA acusó, por su parte, al presidente andaluz de haber propiciado una legislatura «bajo designios neoliberales». «Tildan de neoliberal a todo el que no piensa como ustedes», le respondió de vuelta el presidente andaluz.