El tendido más VIP

Numerosas caras conocidas arroparon al de Galapagar. La plaza estaba a rebosar y no cabía ni un alfiler 

Rita Barberá, junto a Consuelo Císcar, ocupó una barrera del coso de la calle Xátiva
Rita Barberá, junto a Consuelo Císcar, ocupó una barrera del coso de la calle Xátiva

Ya por la mañana, la plaza y sus inmediaciones eran un hervidero de gente. Todavía a mediodía había largas colas en las taquillas esperando el milagro de una entrada. Misión imposible: en media hora el cinco por ciento puesto a la venta había volado. Quienes sí obtuvieron sus entradas fueron Sergio de Vicente y Alejandro Gutiérrez, dos estudiantes de Madrid que desde el jueves por la noche estaban acampados junto a taquillas para conseguir una entrada para ellos y otro para su abuelo, admirador incondicional .

Filas también para acceder a los tendidos, formándose tapones y embotellamientos en vomitorios y escaleras de acceso. No faltó a esta cita el arquitecto Rafael Moneo como tampoco el cocinero Quique Dacosta, Ramiro Iglesias, director general del Banco Santander; la familia Mahou, así como una elegante Patricia Rato. Tambie´n se pudo ver a la directora del Palau de la Música y concejala del Ayuntamiento de Valencia, Mayren Beneyto, y un poco más allá a Lola Narváez, responsable del área cultural de Caja Murcia. Otro icono de elegancia fue Paola Dominguín.
Y al hablar de elegantes no se puede obviar al magistrado Mariano Tomás Benítez, con una singular pajarita, acompañado de su gran amigo Leopoldo Sánchez Gil, presidente hasta hace bien poco del Club Cocherito de Bilbao y ganadero de bravo. No hay que dejar atrás en este apartado al profesor Santiago Grisolía y al embajador de Francia en España, Bruno Delaye, de punta en blanco, lo mismo que el tenista Feliciano López.

De Cádiz vinieron Marcelino Porchiza y José Almenara, autores de varios trabajos científicos sobre la bravura del toro. De Albacete también se dejó ver mucho personal como el presidente de su plaza de toros, Luis Cuesta, los ganaderos Daniel Martínez, Daniel Ruiz y Fernando Moreno, el catedrático José Sánchez Robles, el médico Tomás Cuesta o el restaurador Miguel Ángel Cuevas.
De Madrid hubo desembarco, con Pedro Trapote y Rappel de avanzadilla. También de Barcelona y Castellón. Y no sólo hubo gente de España. De Holanda llegó Pieter Hildering, diseñador gráfico y escritor, así como el pintor Roland Sales o Marco Leegemate, presidente de la peña taurina de Amsterdam. El arquitecto Rick Polansky viajó desde Los Angeles teniendo que empalmar hasta tres vuelos para llegar a tiempo.

Sin tanto ajetreo llegaron desde Inglaterra, Mike y Chris Peening, grandes aficionados. Y claro, muchísimos valencianos ilustres. La alcaldesa Rita Barberá, el presidente de la Diputación Alfonso Rus, los conseller Consuelo Císcar y Rafael Blasco. Juristas como Pascual Sala y Vicente Garrido. Empresarios como Gonzalo Peris, Pompilio Rosell, Pedro Cortés o Ros Casares. En el callejón no faltó el famoseo. Por allí, asomaron Andrés Calamaro, Sánchez Dragó, Caco Senante, Jorge Sanz, El Juli con Roberto Domínguez, Eduardo Lozano o los médicos que atendieron a José Tomás en Aguascalientes, a quien el diestro de Galapagar brindó el toro de su reaparición. El regreso del diestro ha sido, sin duda, la gran noticia del mundo del toro en el último mes y medio y el gran suceso de esta feria de julio de Valencia, a la que se han acercado miles de aficionados, y no aficionados, ansiosos por presenciar el festejo.

Albert Boadella

«Está en plena forma»
Es un hombre inteligente. Sabe que no puede presentarse en una plaza sin estar en una forma perfecta. Forma parte de su honradez personal frente a la tauromaquia. Me encanta, aunque me gustaría que no me hiciese sufrir tanto.

José María Cano
«Se trata de alguien muy especial»
Posee una extraordinaria personalidad, obviamente. Como torero ha trazado una raya, ha marcado una línea. Es un torero de una estética concreta, muy influyente y ha sabido aunar arte y riesgo. Ha convertido en arte el pasarse los toros tan cerca. Sin ninguna duda ha sido quien ha cambiado la manera de estar ante el toro.

Andrés Calamaro

«Es como si para un flamenco resucitase Camarón»
Lo de José Tomás es de una gran dimensión, es una persona muy importante y, por tanto, su reaparición significa un acontecimiento. Por hacer una comparación, es como si para los amantes del flamenco resucitase Camarón. Los toros son un espectáculo fascinante, no encuentro una expresión en castellano para definirlos en toda la dimensión que considero que debería hacerlo. Es algo increíble. Habría que hacer algo para que no sucedan cosas como las de Barcelona.

Luis Francisco Esplá
«El valor es él»
Su concepto del compromiso excede cuanto he conocido. Si me preguntaran qué es el valor contestaría que el valor es José Tomás. El sitio donde él se pone, eso es el valor. Sin añadir nada más.

Fernando Sánchez Dragó

«Como un dios en el Olimpo»
Como Ponce, es uno de los grandes del panorama taurino. Hace poco escribí un texto en el que comparaba entre ambos: si uno podría ser tenido como el Apolo del Olimpo taurino, el otro sería Dionisio.

Cristina Padín
«Posee un valor fuera de lo común»
Destacaría su personalidad. Es única. Y su valor, claro, que es fuera de lo común, al margen de un concepto del toreo que me encanta. También pienso que es una persona honesta e íntegra. Es un emblema.

Abelardo Alegría

«Llegué a los toros a través de él»
Hace muy pocos años yo no tenía ni idea de toros ni de cómo toreaba José Tomás. Pero un día vi una manifestación de antitaurinos y me pregunté que qué sería aquello por lo que alborotaban. Así que hice tres horas de cola en las taquillas y presencié un festejo en el que él mató seis toros. Quedé fascinado.