El Ejército egipcio deja las urnas para agosto

El Ejército egipcio ofreció ayer una hoja de ruta para la transición democrática, algo que la oposición viene exigiendo desde que Hosni Mubarak fue apartado del poder el viernes. El plan diseñado por los militares, que pasa por anular la Constitución y disolver las Cámaras legislativas, ha sido encajado con reticencias por algunos líderes de la revuelta popular

El Ejército egipcio disolverá el Parlamento
El Ejército egipcio disolverá el Parlamento

Entre otras cosas, denuncian, se mantendrá en activo el Gobierno designado por el propio Mubarak hace dos semanas.

Así, y hasta que se celebren elecciones, el consejo de ministros quedará en manos del primer ministro Ahmed Shafiq, del Partido Nacional Democrático (PND), el mismo que ha dominado la escena política durante 30 años de dictadura. Con todo, la Presidencia se mantiene vacante y los militares han especificado que serán ellos y nadie más quienes gobiernen y legislen durante el periodo de transición.

Shafiq, un hombre fiel al régimen hasta hace cosa de pocos días, se está esforzando ahora por erigirse ahora como garante de las reformas democráticas. Ayer llegó a ordenar que ninguno de sus ministros abandone el país sin permiso, en teoría por si los tribunales deciden juzgarlos por sus responsabilidades en el Gobierno Mubarak. En su primera rueda de prensa, también «agradeció» el«espíritu» de los manifestantes de la plaza Tahrir, a quienes sin embargo pidió que vuelvan a sus casas cuanto antes. Su Gabinete agitó el espantajo de la ruina económica en la que se ha sumido el país para pedir que las manifestaciones cesen y todo el mundo vuelva a sus trabajos. «La economía de vuestro país os necesita», insistió. En Tahrir, los soldados se esforzaron durante todo el día por reabrir el tráfico y desalojar a cientos de personas que seguían acampadas, pequeños grupos cuyas reclamaciones no trascienden lo anecdótico. En su comunicado, emitido a través de la televisión pública, el Ejército enumeró las medidas que se adoptarán para tutelar la transición. Las dos Cámaras legislativas, dominadas por políticos afines a Mubarak, quedan disueltas. También se suspende la Constitución, que fue diseñada a medida del régimen y que vetaba la participación electoral de varios grupos políticos, asegurando así la supremacía del PND. Los militares también ofrecieron un calendario aproximado para la celebración de elecciones libres, que deberían producirse en unos «seis meses». Según analistas consultados, los nuevos comicios tendrían lugar este verano, entre julio y septiembre, tiempo suficiente para redactar la nueva Constitución y darles tiempo a los nuevos partidos políticos para obtener financiación y organizarse. La nueva Carta Magna será sometida a plebiscito y es previsible que sea objeto de disputas en los próximos meses. Su diseño queda a cargo de una «comisión», sin que se haya especificado quién compondrá ese «consejo de sabios».

A pesar del tira y afloja que es inherente a cualquier proceso dereformas, analistas y líderes de la oposición parecen confiar en lasbuenas intenciones del Ejército. Ayman Nour, presidente del partido que se enfrentó a Mubarak en las elecciones de 2005, dijo que el liderazgo militar es «una victoria para la revolución». «No creo queel Ejército dé marcha atrás en el proceso democrático. Los egipcios deberían confiar en su tutelaje. El mensaje del pueblo ha sido claro y es manifiesta la implicación de los generales en la creación de un país más libre», comentó ayer a LA RAZÓN Musa Kemal, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Americana de El Cairo.