Tomatito: «Le tocaría por fandangos a Trinidad Jiménez a ver si espabila»

Si la guitarra tuviese un Mesías, sería Paco de Lucía, pero su primer apóstol, no podría ser otro que José Fernández, «Tomatito». Ha compartido escenario con Sinatra o Elthon John y ha sido galardonado con el Premio Grammy Latino, al mejor álbum.

«Paco de Lucía llevaba la guitarra como una antorcha por el mundo entero cuando todos andábamos en pañales»
«Paco de Lucía llevaba la guitarra como una antorcha por el mundo entero cuando todos andábamos en pañales»

No se puede ser ni más virtuoso, ni más honesto, ni más rotundo sobre un escenario, que este hombre fundido a un instrumento... que guardará luto eterno por Camarón.

–Fíjese lo que son las cosas, me da reparo llamarle «Tomatito» siendo usted tan grande.
–(Risas) El tamaño importa poco en esto del flamenco. Además, no tenga reparo, depende más de la perspectiva desde la que se me mira... O se me oye...

–Le vi en Buitrago de Lozoya. Y me quedé noqueada. ¿Cómo puede salir tanta poesía de unas manos y un instrumento?
–Gracias, de verdad. Se hace, siempre y en cada ocasión, lo que buenamente se puede.

–El perfeccionismo, en usted, es una constante. ¡Mire que tiene «oído»! –ha realizado la prueba de sonido más larga a la que he asistido.
–Perdón por la espera. A veces ocurre. Somos seis personas en el escenario –bailarín, cajón, cantantes, segunda guitarra– y lograr el equilibrio de sonido que necesito, no siempre es fácil.

–De hecho, decía que no arrancaba porque la guitarra le «sonaba a esponja»
–(Risas) Y si suena así, el concierto no puede arrancar. Hay que calibrarlo todo.

–Cuándo hace conciertos-resumen, ¿le da vértigo ver pasar, por las cuerdas de su guitarra, el trabajo de tantos años?
–No, para nada. ¿Sabe que no padezco para nada de vértigo? Debe ser una suerte.

–Ha compartido escenario con Sinatra, Elton John, Chic Corea. ¿La guitarra es tan universal como para adaptarse a cualquier estilo?
–Pues sí lo creo. Es el más universal de todos los instrumentos, a mi modo de entender. Dicho esto, la guitarra flamenca se adapta con menos facilidad. Digamos, más bien, que los demás vienen a nuestro terreno rítmico, y no al revés.

–Incluso la ONE se atrevió con sus artes «mesméricas guitarriles». ¿Por qué todos los guitarristas se mueren por tocar con una orquesta?
–No crea que todos. A mí me costó adaptarme a la idea, pero cuando oí tocar por primera vez mi música, arreglada por Joan Albert Amargós y tocada por un montón de músicos maravillosos, viendo cómo disfrutaban del reto... ¡Me animé como un niño! Y plasmamos esa «Sonata suite» en un disco.

–¿Por cierto, a los puristas, cómo les sientan estos «atrevimientos» de un flamenco? ¿Y por otra parte, quiénes son «esos puristas»? Parecen los «mercados» económicos, que no tienen ojos ni cara y lo deciden todo.
–(Risas) Yo no echo cuenta ni a los puristas ni a los vanguardistas. ¿Sabe lo único que vale realmente?: la sinceridad en el flamenco.

–La guitarra española, ¿para lo que mejor está preparada es para el flamenco, se pongan como se pongan los demás?
–A mi juicio, sí. Sin despreciar el mundo clásico porque soy un gran admirador de Segovia, Pepe Romero, Carles Trepat y tantos otros.

–Enrique Morente me dijo que se moría de ganas de haber actuado con Prince, Madonna o Michael Jackson. ¿Usted qué deudas «poco ortodoxas» tiene pendientes?
–¿Yo? ¡No me conoce! ¡Con quien me invite y se sienta inspirado por el soniquete flamequito!

«Un flamenco debe tocar flamenco»

–Después de lo de Michel Camilo y sus flirteos con el jazz, con el tango argentino o con el pop. ¡Le van a echar de la cofradía por heterodoxo!
–Mi lema es: «Un flamenco tiene que tocar flamenco». Todo lo que hago, tanto fuera como dentro del gremio «jondo», se basa en el flamenco y, por tanto, mi manera de sentir. Creo que me he ganado el derecho de entrar y salir de esa cofradía, conforme se me presenten oportunidades de crecer como músico.

–¿Sólo el jazz puede comparársele, en complejidad e improvisación, al flamenco?
–Sí. Uno lo hacen los negros y otro, los gitanos. Pero como dice Camilo: son músicas que proceden del corazón y me uno a esa filosofía.

–Déjeme ponerme pedante: ¿qué escala utiliza el flamenco: la mixolidia, la pentatónica, la cromática o el «verso libre» como algún político?
–(Risas) ¡Sí que te has puesto pedante! Mi receta: la cromática, para la mayoría de las veces, aunque me dejo seducir por la dórica de vez en cuando.

–¿Se puede aprender flamenco en un conservatorio, o su padre tenía razón cuando no quería que el niño aprendiera música?
–Él decía que si aprendía música, de modo formal, perdería el puntillo ese nuestro. Reconozco que técnica y armonía se aprenderían mejor estudiando, pero el puntillo, ¡es otra cosa!

–¿Cómo se toca bien la guitarra: con rabia, vértigo, maestría, dominio, alma, o arrancándole sonidos impensables entre la caja y el traste?
–Todo lo que dices y, además, acariciándola con mucho mimo y con los ojos cerrados. Es como una mujer. ¡Yo hago lo que me pide!

–Nadal entrena nueve horas diarias. ¿Cuántas hace usted de «digitación»?
–Todas las que puedo, según dicte la agenda. ¡Pero reconozcamos que es bien «jodía»!

–¿No hay mañanas que mira la guitarra casi como un potro de tortura?
–Sí, lo confieso. A veces, le endiñaría una «patá», pero al final hacemos las paces. ¿Qué sería sin ella?

–¿Les pone nombres a las guitarras, habla con ellas para arañarles los mejores sonidos?
–Mujer, ¡tengo muchas para bautizarlas con agua bendita a todas!

–¿Cuál es su Stradivarius de seis cuerdas? ¿te han fabricado alguna para ti?
–Tengo algunas fabricadas ex profeso: especialmente las de Esteso y Reyes, que para mí son las mejores.

–La maldición de un escritor es el alzhéimer, ¿la de un guitarrista, la artrosis?
–No sólo la artrosis: el dolor de espalda, la lumbalgia, ¡las almorranas! o cualquier otro malestar o dolencia que te impida tocar a gusto....

–Es de una humildad que casi ofende: dice que el padre es Paco de Lucía y que los demás «hacen sus cositas». ¿Cómo le explica a un profano que lo que hace él no lo hagan los demás?
–Es que lo repito: entre todos nosotros hacemos un Paco de Lucía. ¿Te parece poco llevar por el mundo entero la guitarra, como una antorcha, cuando todos andábamos en pañales?

-Dice Gamoneda que «después de Lorca, nadie», ¿después de Camarón, pasa lo mismo?
–Sin duda. Lo dijo Paco tras su muerte: «Murió el flamenco». Aunque los demás seguimos haciendo lo que podemos. Y sigue habiendo muy buenas voces y gente carismática que sube el nivel de nuestra generación.

–Volviendo a Morente, él cantó un fandango a Garzón, ¿a qué personaje le cantaría usted?
–Pues, le tocaría por fandangos a Trinidad Jiménez, a ver si espabila, la mujer.

Mi maleta del verano
En su maleta nunca falta: una guitarra, porque como todos los veranos, tiene que trabajar
Observándole, uno juraría que practica yoga, por la paz que emana. Aunque los mundos sutiles que acaricia cuando mece las seis cuerdas le basten para estar en armonía con el mundo. Su verano perfecto, el único posible, es viajar con la guitarra: «Los primeros días estaré en Nueva York para colaborar en un disco latino. Tendré conciertos con Michel Camilo y con mi grupo, donde nos requieran. Y esperaré el alumbramiento de mi disco, que será muy pronto... Pero, como dicen los promotores: ‘‘Fecha a confirmar''». «Eso sí–dice– encontraré unos diítas para estar con mi mujer, mis cinco hijas y mi hijo. Familia, mar, sabores de mi tierra, y sol... No se puede pedir más».