Las chicas mandan en el escenario

Con permiso de John Grant -notable en su desnudez emocional- y Dan Bejar -bendita locura la de su pop al frente de Destroyer-, la segunda jornada del Día de la Música Heineken reservó el mayor protagonismo para las féminas. Las voces del coro de jovencitas belgas Scala, dirigido por los hermanos Kolicny, sonaron resultonas en sus versiones, aunque visto con perspectiva no pasaron de la anécdota.

Russian Red presentó ayer por primera vez las canciones de «Fuerteventura»
Russian Red presentó ayer por primera vez las canciones de «Fuerteventura»

Lo más jugoso estaba por llegar, primero con la sueca Lykke Li, un vendaval a su paso por el escenario ¡Madrid!, convertido en una auténtica sauna; pero ni siquiera el sofocante calor pudo con su arrebatadora presencia escénica. A la carga dramática de su último álbum se sumó una sensual interpretación, con percusiones de corte tribal para apuntalar un pop hipnótico. Pero la reina indiscutible fue Janelle Monae. Acompañada por una soberbia «troupe», cautivó desde el primer minuto con su soul futurista, vestido de coreografías en blanco y negro, para reivindicarse como la estrella que ya es. Enorme en las versiones de «Smile» (Charles Chaplin) y «I want you back» (Jackson Five), de igual modo que en sus propias composiciones. Sólo cabe lamentar que el sonido no fuera siempre todo lo limpio que debiera, aunque sin empañar un espectáculo que se disfrutó con mayúsculas. Y sólo tiene 25 años. Uno más que Lourdes Hernández, que tomó el relevo pasadas las nueve, sin que aún hubiese caído la noche sobre Madrid.

Con un escenario presidido por un neón tan «vintage» como su segundo álbum, Russian Red presentaba por primera vez en la capital las canciones de «Fuerteventura». Empezó tocando siete del tirón, entre ellas «Everyday everynight» o la delicada y saltarina «The sun, the trees», que bien podrían haber firmado Belle & Sebastian, quemando demasiado pronto algunas de sus mejores bazas, lo que acabó afectando a un último tramo de concierto que no tuvo tanto gancho, a pesar del acertado toque «sixtie» de «January 14th». Recuperó también éxitos pretéritos como «Cigarettes», brindó «Loving strangers» a las parejas que pudieran salir de esta jornada de música que se completó luego con Glasvegas y Caribou, y dejó que su voz cristalina, más educada ahora que en su primer trabajo, mandara de principio a fin como la mejor respuesta posible a quienes se le han echado encima por haber hablado abiertamente de sus preferencias políticas.