Nuevas rutas de la Barcelona de noche

Las noches de verano en Barcelona sigue ampliando su oferta para atraer a los que se quedan y a los turistas.

Una de las terrazas del espectacular Hotel W, donde se ubica el restaurante Bravo, del chef Carles Abellán, con vistas increíbles
Una de las terrazas del espectacular Hotel W, donde se ubica el restaurante Bravo, del chef Carles Abellán, con vistas increíbles

Barcelona- Las ciudades cosmopolitas basan su oferta de ocio en tres ramas, la hostelería, la cultura y la noche. Barcelona ha decidido unir las tres en una este verano y atraer a un público ansioso de nuevas sensaciones. Los protagonistas absolutos son las azoteas de los grandes hoteles y las actividades nocturnas de los museos. En definitiva, cócteles, vino blanco, Picasso y algo de «dolce vita» para aguantar las largas noches de verano.

17 años de tradiciónCon la llegada del buen tiempo, los hoteles sacan provecho de sus azoteas para convertirlas en un lujoso refugio. Espectaculares vistas del «skyline» de la ciudad, música de fondo y un cóctel al aire libre son la receta mágica para desconectar del ajetreo urbano. El primer hotel que abrió el ascensor hacia el cielo hace ya 17 años fue el emblemático Hotel Claris. Su terraza, frecuentada por la alta burguesía catalana, esconde una piscina reservada para los clientes del hotel y ofrece asequibles menús de mediodía.Entre los hoteles más espectaculares y de moda se está posicionando en el primer lugar el Hotel W, conocido como el Hotel Vela, diseñado por Ricardo Bofill. A primera línea de mar,el bar«El Eclipse» ofrece cócteles y aperitivo de cocina asiática hasta las tres de la mañana. Unos metros más abajo, en el primer piso, se encuentra el prestigioso restaurante Bravo, del chef Carles Abellán, que acaba de abrir su zona exterior. Vistas almediterráneo acomodado en el último diseño y brisa marina que acompaña las mejores exquisiteces para el paladar. Si lo que queremos es una vista panorámica de toda la ciudad, el vanguardista hotel Barceló Raval, ofrece un bar de 360 grados. Concebido como un mirador, el visitante puede pasear alrededor de la estructura oval del edificio y observar desde la Sagrada Família hasta el Tibidabo.El plan:piscina de día y música house de noche. Además de las ya conocidas como la del Hotel Me, en pleno barrio del 22@; la del restaurante Arola del Hotel Ars con actuaciones musicales desde jazz hasta electrónica; o las cercanas a La Ramblas como la del Hotel 1898 o la del Hotel Pulitzer; existen también terrazas secretas, más pequeñas y acogedoras. Un ejemplo de ello son la azotea del Hotel Enrique Granados 83, con una carta cuidada y a buen precio; la del Hotel Olivia Plaza en la emblamática plaza Cataluña y el «chill out» del Hotel Constanza, en el corazón del Eixample.

Museos a ritmo de «free jazz»Los museos también multiplican sus actividades y alargan su horario para atraer al público. En el Museu Picasso, hay desde representaciones de la ceremonia del té del colectivo japonés Cado-Raku, enmarcado dentro del programa del Grec a conciertos dedicados a Satie. El Macba abre hasta las doce de la noche para confundirse en osmosis con el Raval, abriendo el bar de la terraza del primer piso. La Fundació Miró también apuesta por la música con conciertos de grupos como Sons-Nús o Sophie Agnel y Olivier Benoit. En el Museu d'Història de la Ciutat de Barcelona se harán recitales de poesía dedicados a Joan Maragall y conciertos de música barroca. Grandes noches para un gran verano.

SITIOS CON ESTRELLA- El Macba amplía su horario hasta las doce de la noche con el bar de la terraza del primer piso. - El Museu d'Història de la Ciutat programa desde recitales de poesía a ciclos de música barroca o canciones sefardíes.- El Hotel W, en la Barceloneta, se desdobla en dos, en la azotea, y para los que tienen vértigo, en el primer piso, con el restaurante Bravo.- En el Hotel Barceló Raval, su bar de 360 grados, en el último piso, es un lugar perfecto para disfrutar de noches de música house.- La música jazz y la electrónica son las protagonistas de las noches infinitas de los bares y restaurantes del Hotel Me.