OPINIÓN: Esperable pero decepcionante

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Cuando el lunes alemanes y franceses anunciaron que no se trataría sobre los eurobonos en la reunión de ayer de Merkel y Sarkozy, ya se podía sospechar que no iba a ser una cumbre con propuestas radicales. Así ha sido, era lo esperable. Pero, a la vez que esperable, ha sido decepcionante.

Las propuestas han sido un pequeño paso compuesto de dos elementos básicos. Uno fácil de implementar, el otro no tanto. El primero es el fácil: reunir a los jefes de Gobierno dos veces al año bajo la presidencia de Rompuy. A todos les gusta viajar y sentirse importantes fuera de su pueblo. Otra cosa es la eficacia de los mítines.

El segundo, introducir en las Constituciones de todos los Estados de la zona euro un límite al gasto, es harina de otro costal porque las reformas constitucionales tienen mecanismos complejos y los Gobiernos nacionales se resisten a perder soberanía. No obstante, la crisis ha demostrado que es necesaria una disciplina fiscal que controle la ejecución presupuestaria y penalice los desmanes. La medida de calado de esta reunión tendrá que negociarse políticamente; no será fácil.

Un apéndice de la reunión es la unificación del tratamiento fiscal de las empresas que han decidido abordar Alemania y Francia unilateralmente. Una medida que ampliada a los demás países de la eurozona pondría en dificultades por ejemplo a Irlanda –que tiene un impuesto muy reducido– y otros países que no podrían hacer dumping fiscal. El otro apéndice es la preocupación por utilizar bien los Fondos de Cohesión y de Rescate. Probablemente este será el primer escollo a salvar por el Consejo de Gobierno. Tampoco será fácil, ni por las aportaciones ni por las utilizaciones. Cuando de dinero se trata nada es sencillo, menos aún si escasea.

En fin, que las propuestas son poco audaces y, salvo la reunionitis –enfermedad peligrosa en toda organización), tardarán en ser consensuadas. La única esperanza es que cuando la crisis aprieta las decisiones se hacen inaplazables: a Europa, a la Zona Euro, le faltan líderes con visión y empuje, pero los problemas los harán aparecer, en la actualidad es la única razón para el euro-optimismo.