Europa

Francia golpea al terrorismo islamista

La Policía francesa asestó ayer un importante golpe en los círculos islamistas con la detención de doce presuntos terroristas en el sur del país y en un momento en que Francia considera «serio» el nivel de amenaza y el riesgo de atentados en su territorio. Se trata de dos operaciones distintas aunque simultáneas, cuya coincidencia temporal y geográfica aseguraban ayer fuentes judiciales es «mero azar»

La estación Saint Lazare tuvo que ser evacuada por una amenaza a finales del mes pasado
La estación Saint Lazare tuvo que ser evacuada por una amenaza a finales del mes pasado

Tres de los sospechosos fueron arrestados por sus vínculos con Ryad Hannouni, de 24 años, el terrorista capturado por la Policía italiana el pasado sábado en Nápoles en posesión de un equipo de fabricación de explosivos y que en pocas semanas podría ser extraditado a Francia por su pertenencia a la nebulosa de Al Qaida. En su poder encontraron las señas de estos tres individuos, de los que no se dieron a conocer ni su identidad ni las respectivas edades, y que fueron detenidos por agentes de la Dirección Central de Información Interior (DCRI), el contraespionaje galo, en Marsella y Burdeos.

Célula logística

Según los primeros elementos de la investigación, formarían parte de una célula encargada de suministrar falsa documentación y alojamiento a yihadistas que como Hannouni, francés de origen argelino, regresan a Europa tras una estancia en las regiones tribales afgano-paquistaníes.

De hecho, su caso ilustra perfectamente la que los servicios de Inteligencia galos consideran actualmente la principal amenaza. Aquellos fundamentalistas que vuelven a Francia tras haberse entrenado e incluso combatido contra las fuerzas internacionales en Afgnanistán o en Irak y dispuestos a cohesionar en suelo europeo grupúsculos hasta ahora dispersos que, organizados, podrían pasar a la acción perpetrando atentados.

Los otros nueve sospechosos, ocho hombres y una mujer, formaban parte de una banda desbaratada ayer. Tenían conexiones islamistas, aunque según algunas fuentes no pertenecerían al núcleo duro de ninguna organización. Actuaban desde la región marsellesa y se dedicaban al tráfico y contrabando de armas. De ahí el pequeño arsenal que les fue intervenido: un kalashnikov y un fúsil, entre otras armas de fuego, y una cantidad de munición sin precisar. Aunque tampoco trascendieron sus identidades, algunos de los detenidos ya habían sido condenados en los años noventa a penas de cárcel por «asociación con fines terroristas», el mismo cargo por el que fueron ayer arrestados por la Policía.

En pleno apogeo de la amenaza terrorista, estas detenciones confirman la preocupación de las autoridades francesas ante un ataque que hace pocas semanas un alto mando de la Policía calificaba de «inminente». El ministro de Interior galo, Brice Hortefeux, confirmó ayer las operaciones, revindicó la obligación del Gobierno de «informar sin alarmar» y recalcó que «existe una amenaza terrorista en Europa y Francia que no hay que sobreestimar ni subestimar».

Temores que han llevado a extremar la vigilancia en puntos turísticos emblemáticos y lugares de gran afluencia y provocado que países como EE UU o Japón alerten a sus ciudadanos de los riesgos de viajar a Europa.